Pobre Chaves ¿por qué no se irá?

Cada día resulta más penoso su tránsito por las sesiones públicas, sean parlamentarias o mitineras, que para él y algunos más, vienen siendo últimamente lo mismo. Ayer dijo: “mi credibilidad está cimentada en diecinueve años gobernando Andalucía”. Lo mismo pueden decir los hermanos Castro, con perdón, poniendo Cuba donde don Manuel dijo Andalucía. Ellos llevan más años aún y por eso la isla está mucho peor, pero…

Anda Lucía, sal ya de una vez y cuéntanos cómo te ha ido con el bueno de Manolo Chaves durante los últimos diecinueve años, nada menos. No sé cuándo te van a dar la palabra; aguardan por ver si escampa, pero esta misma semana la EPA nos hará un pequeño adelanto de lo que tú mejor que nadie podrías contar.

Y lo peor del mes que nos queda hasta las municipales: ese cansino “nosotros habremos robado, pero los otros también”.

¿Qué hemos hecho los españoles para merecer esto? ¿Acaso no hemos aguantado pacientemente dislates sin cuento? ¿Es que no pagamos lo que nos piden? ¿Se habrán levantado en armas los millones de parados?

Recuerdo el final de aquel monólogo del judío Shylock: “Si nos envenenais, ¿acaso no morimos?; y si nos haceis mal, ¿no nos vengaremos?”.

Shakespeare; aquello era grandioso. Lo que ahora está sucediendo aquí, una chufla chabacana.

Ya está bien; dejen de insultar a la inteligencia del común.

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Lo que la gente sabe

Lunes 25 de abril, 3,45 de la tarde. Ponferrada, León. Al término de la comida, sólo cuatro mesas ocupadas en el salón, el propietario me ofrece el consabido chupito al pasar por delante de la caja registradora. Le agradezco el convite que no acepto y por pura cortesía me intereso por su negocio. Se retrae durante unos segundos y con gesto resignado me dice que mal. ¿Pero qué significa ese mal?, repregunto. En tres años ha bajado un 60% su facturación.

Mire usted, de martes a viernes no hay nadie en los restaurantes, bares ni mesones. No hay más que ver cómo están las calles. Puede usted venir por la noche desde León solo en la carretera. Tengo un conocido en una gasolinera de la N.VI; han decidido cerrar por las noches. “Para tres coches que paran en toda la noche no merece la pena seguir abiertos”. Esto no se arregla así como así; va a costar más años que los que llevamos de crisis. Hasta ahí el hostelero.

Hora y media más tarde, un establecimiento comercial en la misma ciudad. El propietario me acompaña atentamente hasta la salida, dónde le pregunto por el negocio. Durante diez minutos hizo una reflexión realmente lúcida sobre las causas y horizonte de la crisis. A su juicio lo peor es la falta de una salida clara. Esta es una región subvencionada, me dice, que ha vivido del carbón y de la construcción, básicamente. El carbón está llamado a desaparecer, y las dos grandes constructoras de la zona están en concurso de acreedores si no quebradas. Sólo queda la pizarra, y como no se construye tienen que colocarla en Francia y un poco en Alemania.

¿Qué motor de crecimiento vamos a tener aquí? Por prisa que nos demos en detectarlo pasarán años, cuatro quizá, antes de empezar a andar. Y nunca para volver a dónde estábamos. ¿Quiénes o cuántos pueden esperar cuatro años más? Nosotros hemos tenido que meter 200.000€ el pasado año para seguir adelante, y no sé si nos equivocamos, porque hoy estamos como estábamos pero con 200.000€ menos.

Hace cuatro años -sigue el hombre- facturamos 510.000€; hace tres, 250.ooo€; hace dos, 212.000@, y el pasado año no hemos llegado a los 2oo.000€.

¿Pero qué se puede esperar de un presidente -sigue- que no ha trabajado en su vida por cuenta ajena ni propia; o de un ministro de Fomento sin estudios? Van de un lado para otro sin enterarse de la misa la media. Ahí está Sarkozy vendiendo ahora a los japoneses la tecnología francesa nuclear; o cobrándonos a nosotros en trenes el apoyo en la lucha contra ETA, y tenemos que ir hasta América para vender los Talgo nacionales. ¿No le ven en Libia agitando por un lado a los rebeldes y a la coalición internacional por otro para hacerse con el monopolio del crudo Libio, como los americanos se quedaron con el de Irak?…

Lo que la calle sabe… Cuando hable cualquier cosa podría pasar.

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Poema de Gonzalo Rojas

Ha muerto en su Chile. En Santiago abre sus puertas a esta hora el Museo Nacional de Bellas Artes, donde el poeta recibirá millares de adioses y lágrimas también. Ha sobrevivido dos meses y medio a un derrame cerebral. Gonzalo Rojas, premio Cervantes 2003, es junto a Neruda, Mistral y Huidobro, uno de los cuatro grandes de la poesía chilena.

Hace quince años confesaba en al diario “La Tercera”: “Soy un aprendiz permanente del lenguaje. San Juan de la Cruz, el más grande poeta de todos los tiempos, tiene un verso que dice “Volé tan alto, tan alto, que le di a la caza alcance”. Yo te digo al revés: no volé tan alto y no le di a la caza alcance. Pero creo en la inconclusión y en las puertas abiertas”.

Leer su poesía es el homenaje que mejor cuadra a un poeta.

¿Qué se ama cuando se ama?

¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida
o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué
es eso: ¿amor? ¿Quién es? ¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes,
o este sol colorado que es mi sangre furiosa
cuando entro en ella hasta las últimas raíces?

¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer
ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo,
repartido en estrellas de hermosura, en partículas fugaces
de eternidad visible?

Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra
de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar
trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,
a esa una, a esa única que me diste en el viejo paraíso.

La Biblioteca Virtual Cervantes tiene un excelente portal sobre Gonzalo Rojas, visítenlo; les sorprenderá.

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Mentiras ministeriales

Ser ministro no es cuestión baladí, por ello sus titulares deberían cuidarse de no arrojar por la borda, en un mitin por ejemplo, el fondo de autoridad que la gente les atribuye. Y menos aún en ambientes más tranquilos, como una entrevista periodística, caso de Blanco en “El País” del domingo de Resurección. Pocas dudas caben de que quedó satisfecho de cuanto dijo ya que la reproduce en su blog personal.

El personaje habla de todo, incluso de que van a ganar las elecciones generales del 2012. Y afirma con extraña seguridad, o autoridad tal vez, que las primarias de su partido las ganará quien no piense ahora en su candidatura (pobre Chacón, pues).

Pero una cosa hay que no resulta tolerable en un miembro del Consejo de Ministros: la mentira. Y miente cuando reitera lo que ya blandió en un mitin: que el expresidente Aznar se ha puesto al lado de Gadafi. Tal cual.

No hay justificación posible a la mentira en un responsable político de este nivel. Porque aquí no caben interpretaciones. Lo dicho es tan claro, como grosera la falsedad.

El expresidente, que como todos los inquilinos de La Moncloa, incluido el actual, estrechó la mano del sátrapa libio, dijo algo bastante más relevante referido a los Estados Unidos, que no a Gadafi. De los Estados Unidos, país donde hablaba hace quince días, comentó la incoherencia de su política internacional, capaz de “respaldar a los rebeldes libios sin saber quiénes son tales rebeldes”.

Esa es la cuestión. Lo otro, la referencia a Gadafi no pasa de ser un reescrito de aquel “Es un hijo de puta pero es nuestro hijo de puta” que el segundo presidente Rooselvelt dijo del dictador nicaragüense Tacho Somoza, quien tras lo de Pearl Habour había declarado la guerra a las potencias del Eje un día antes que los propios Estados Unidos lo hiciera. Murió asesinado siendo el quinto hombre más rico del mundo, pero esa es otra historia.

¿Saben acaso nuestros ministros quiénes son, de dónde salieron, qué democracia quieren, etc. los valerosos insurgentes libios? ¿Saben siquiera si son activos musulmanes, chiitas o sunitas?

Y puestos a ilustrar al común, podrían informarnos de qué méritos reunen quienes en Libia luchan contra el payaso sanguinario que no adornen a los que mueren bajo las armas de los dictadores de Siria o de Irán.

Que los ministros Blanco y Jiménez, la portavoz Valenciano y otros corifeos del Gobierno Zapatero mientan es demasiado grave como para dejarlo pasar como cosas de campaña electoral. Cada vez que oigo o leo una mentira de este porte recuerdo lo que Nicolás Redondo, líder de la UGT, espetó a Marcelino Camacho, de CC.OO, en el “Cara a Cara” que yo mismo dirigía en TVE, año 77: “mientes Marcelino, mientes y tú lo sabes”. Quedó como un refrán popular.

Seriedad, señores. Aunque a ustedes ya no se lo parezca, el Gobierno del Reino es algo demasiado serio como para alicatarlo con mentiras.

Un Gobierno que no mienta ¿recuerdan?

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¿De qué se reirá?

Patético. Las fotos del pato cojo durante el fin de semana resultan patéticas. Allí donde huele una cámara ríe, se representa estupendo, por encima del bien y del mal -bueno, del mal; el bien no se ve por ningún lado-.

Viene de hacer el ridículo planetario en China y se  presenta en Durango como si nada hubiera pasado para jalear a Eguiguren, el líder del lobby socialista probatasuno.

¿Se habrá enterado de que tras el desmentido de los chinos el spread de la deuda española subió 15 puntos básicos? Seguro que no y que tampoco le quita el sueño.

¿Se habrá enterado de que después de cinco subastas consecutivas bajando el coste del papel español, hoy se ha dado vuelta la tendencia y nos ha salido entre un 33% y un 38% más caro que los tramos similares de hace un mes?

¿Se habrá enterado de que la prima de riesgo (así, con minúscula, que no se trata del familiar de nadie) ha subido hasta los 224 puntos básicos?

¿Se habrá enterado de que, contra lo que venia ocurriendo, la colocación de hoy ha tenido que quedarse en el mínimo, 4.500 millones, cuando el Tesoro aspiraba a los 5.500 millones?

Probablemente la respuesta sea “no”.

Seguramente no era esto lo que esperaban quienes el pasado mes le aconsejaron que se dejara de sucesiones y se pusiera a trabajar. ¿Sabían relamente con quién estaban hablando?

Pero Zapatero sigue riendo. ¿Será por las que está pasando su vicepresidente Chaves, el último superviviente del felipismo? Quizá.

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El Régimen

Mucho han cambiado las cosas. Si oyes hoy hablar de “el Régimen” puedes apostar a que ya no se refieren al de Franco. El Régimen, por antonomasia, es el andalusí. Y el de Gadafi, pero esa es otra historia.

Concentración de poder y control de la información son pilares necesarios de todo régimen que se precie. Si el poder se monopoliza durante 30 años, como es el caso de los socialistas y Andalucía, concentración y control acaban dándose gratis.

Sólo las capitales de provincia, y no todas, pudieron sacudirse de encima el yugo del Régimen durante esos años. Y la que quedó, Sevilla, ya se ve cómo quedó. Acabo de llegar de allí. Pocos lugares más gratos y bellos en el mundo, como también son pocos los que más suciedad acumulan sus calles. Es sólo un síntoma, pero huele.

Además de un índice de paro en torno al 29%, la EPA dice que más del 50% de los jóvenes menores de 25 años no tiene empleo. En esos niveles se movía Túnez cuando estalló la crisis de la cuenca musulmana del Mediterráneo. Claro que allí no estaba desarrollada la tecnología de los EREs, PER y demás creatividades que la Junta ha aportado al Estado de Bienestar

Pero la buena noticia es que ha entrado en crisis el control de la información; la gente empieza a rajar y ese roto no hay quien lo zurza. El pobre Chaves y el sucesor Griñán van a acabar muy mal. Al tiempo. El Régimen se rompe y Andalucía huele a cambio, además del azahar.

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