Chocarrería ciudadana

Tándem para promover el progreso de los madrileños.

No está para hacer el ganso el momento político. Ni tampoco para escandalizar al personal. ¿Qué puede pensar de la última ocurrencia de los de Rivera sobre el consistorio madrileño un ciudadano del común? Lo primero, que los políticos están más interesados en su silla que por su trabajo; luego, que se pierden por el brillo y demás regalías de los cargos. Y es que para muchos, la imagen es el nuevo vellocino de oro para alcanzar el poder.

Supeditar la formación de un gobierno de centroderecha a alternarse en su presidencia, dos años tú y otros tantos yo, es una gansada impropia de gente responsable. El país está pidiendo a gritos, aunque no se oigan, una política centrada en la atención a los intereses generales para garantizar la libertad en una sociedad más justa y solidaria.

Los españoles votaron como votaron y dejaron al descubierto las vergüenzas de los partidos. Continue Reading

Sánchez le quiere libre

El padre de familia profundamente cristiano que se cisca en la Ley, ante el Supremo

El hecho de que la Abogacía del Estado defienda que Junqueras se convierta en eurodiputado demuestra en qué está el presidente en funciones. La Abogacía General del Estado es un órgano del Ministerio de Justicia con nivel de subsecretaría y tiene, entre otras muchas, la misión de defender al Estado ante los tribunales.

El Estado no se defiende interfiriendo el juicio que ayer quedó visto para sentencia en el que Junqueras está acusado de rebelión. España no puede enviar a Bruselas al profesor que presume hasta hacerse cargante de fuertes convicciones cristianas. Presentarse como cabeza de cartel a dos elecciones, las Generales españolas y las Europeas, tenía un propósito claro, ver si por una vía o por otra pudiera alcanzar una inmunidad que le salvara de años de cárcel.

La inmunidad parlamentaria es una variante del indulto a los golpistas que hace unos meses el sanchismo lanzó al aire. Sánchez quiere verle libre, incluso en Bruselas para poder hablar más alto.  Tras el escrito de la Abogacía del Estado que controla orgánicamente  está claro que Sánchez sigue estando en el mismo sitio del que viene. Continue Reading

El truco de la abstención

¿Cuándo dejará de jugar a ser lo que no es?

Muy ingenuo hay que ser para pensar que una abstención de los populares, o ciudadanos, haría de Sánchez otro hombre, es decir, un presidente cabal. Es un timo de la especie del llamado tocomocho, hoy prácticamente erradicado tras la caída de los Madof, Ruiz Mateos y otros sinvergüenzas que con versiones más sofisticadas a tantos consiguieron esquilmar.

El llamado presidente en funciones -qué bien funciona el país sin Gobierno- ahora embauca al personal llamando a consulta -dice- al resto de las fuerzas políticas tal como si fuera el Jefe del Estado. Consultar qué a quienes sobradamente sabe lo que llevan en sus agendas. Extraño afán el de subir más escalones de los que corresponden al encargado de formar gobierno. Pero así es el doctor falsario, tan capaz de colarse en la línea del besamanos del Salón del Trono junto al Rey, como incapaz de situarse en su dimensión real, que no regia.

Los electores del Partido Popular no tienen conciencia de votar a un partido bisagra. Por su implantación nacional, experiencia de gobierno y principios programáticos es un partido de gobierno. Caer en el timo de la abstención para dar paso a un segundo gobierno Sánchez constituiría una perversión de su función en la sociedad. ¿Con qué peso podría mañana ejercer su papel? Continue Reading

Juegos de villanos

No hace tanto tiempo…

Decíamos ayer… un mes y pico después del último post aquí publicado confieso que sigue asombrándome la capacidad del sanchismo para engatusar al personal. Travestido con el manto de la responsabilidad que tan buenos resultados le proporcionó en las urnas, el doctor fraudulento maneja ahora su investidura como ardid para hacer ver al común que del centro derecha depende que no se embarque en las naves con que asaltó el poder hace poco más de un año. Es decir, que de populares y ciudadanos depende su comportamiento al frente del Gobierno.

Dicen sus voceras que no quiere el apoyo de comunistas, golpistas y terroristas; llegan a suplicar que le liberen de tales compañías precisamente aquellos que denostó en la campaña con el cuento de que viene el coco a lomos de la extrema derecha. Hay que tener tupé…

Si realmente estuviera en eso, si fuera un político como los políticos habrán de volver a ser, Sánchez remediaría su tremenda debilidad parlamentaria con el mismo método practicado en otras democracias cercanas desde hace décadas, incluso siglos en algún caso: abriéndose a un gobierno de coalición.

Lo hacen en la república federal alemana tanto como en la monarquía parlamentaria británica, por hablar de países serios. Conservadores y socialdemócratas han gobernado situaciones similares tanto poniendo sus fuerzas en común como echando mano de liberales, tan minoritarios generalmente como suficientes para respaldar políticas centradas en los intereses generales de esos países. Así lo han hecho y hacen unos y otros.

Pero no es este nuestro caso. Aquí empuña la exigua batuta un personaje cuyo último fin es el disfrute del poder; el poder por el poder. Hará siempre, es decir en cada momento, lo que mejor convenga a su propio interés. Podría ser investido con la generosa abstención del centro derecha y gobernar mañana buscando el aplauso de quienes ahora estorban la imagen deseada. Muestras ha dado en demasía para temer que perpetra una simple mascarada. De él, secretario general del PSOE federal, depende cómo termine Navarra, por ejemplo.

Aducir los intereses generales es una ingenuidad impropia de cualquier análisis en la actual arena política nacional. Lo que cumple para el sanchismo no le cae demasiado grande al riverismo, por ejemplo. Los votos repartidos por los ciudadanos entre los tres carteles del centro derecha tienen un común denominador suficientemente claro como para que sus apoderados dejen de andarse por las ramas.

Casado, Rivera y Abascal, cada uno con su acento, empeñaron su papel en parar los pies al socialismo. El líder ciudadano lo hizo de forma especialmente enfática, dejando muy lejos aquellos “no es no” con que Sánchez repelía cualquier contacto con Rajoy. Después del fiasco sufrido en las urnas para liderar la oposición ahora antepone sus intereses partidarios, ocupar parcelas de poder local, al de los votantes que le confiaron su voto para consolidar una alternativa al sanchismo. De él depende cómo termine Madrid, por ejemplo.

Grave fue su error inicial al no aceptar el ofrecimiento de Casado para unir sus fuerzas ante las urnas. Echó en saco roto la sentencia de que la unión hace la fuerza; ojalá no haga ahora lo de aquel turuta que cabreado con las circunstancias explotó: que se joda el capitán, hoy no como rancho.

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Va de escaños, no de papeletas

Se trata de rellenar el Congreso de los Diputados utilizando la cabeza ante la urna.

 

¡Es la ley D’Hont, estúpido! cabría clamar emulando aquél, the economy, stupid! que revertió los pronósticos de las presidenciales norteamericanas, dando a Clinton la victoria sobre Bush padre, el presidente que tenía ganados los sondeos tras el final de la guerra fría y su éxito en la primera guerra del Golfo.

En las urnas entran papeletas y del conteo de las papeletas salen escaños. Ese es el ABC de las elecciones generales que van a definir el próximo gobierno de la Nación. Siendo así de claras las cosas no parece que todos las tengan tan claras.

El método diseñado hace más de un siglo para corregir la proporcionalidad de los sistemas electorales se utiliza en cuarenta y un países. Favorece al primer clasificado en cada circunscripción, es más o menos neutral con el segundo, y penaliza al resto. Con ello trata de favorecer la formación de gobiernos estables. Pero ¿qué sucede en el campo de la oposición? Continue Reading

La seriedad de Casado

Cuatro protagonistas, dos frentes o tres y solo un presidente

 

¿Se imagina usted a un señor de Palencia haciendo campaña fotografiándose en pelotas? Por ahí va la distancia que media entre Pablo Casado y Albert Rivera; la seriedad y rigor castellanos frente a la extravagante exuberancia del catalán. Los debates lo dejaron cristalinamente claro.

Como no menos transparente resultó la impostura permanente de Sánchez y la falsa mansedumbre de Iglesias.

Hasta la noche del 28 no sabremos para qué hayan podido servir los dos debates, más allá de dibujar los perfiles de sus protagonistas. Pero en cualquier caso han probado cuánta razón tenía el hasta ahora presidente para huir de cualquier confrontación. Sus conocimientos son tan precarios como escasa resulta su dialéctica, incapaz de rebatir nada más allá de la broma del detector de mentiras.

Por cierto, hay que tener tupé para que el personaje que se inventó las conclusiones de un detector de plagios sobre “su” tesis, tache a nadie de mentiroso; para descalificar a sus oponentes con una carta que nada tiene que ver con lo que dijo que decía; un presidente que ha firmado un libro que no escribió, editado por los mismos propietarios de la cadena televisiva que eligió. Continue Reading