Elecciones, el lobo y caperucita

Grande el imperio aragonés en la Historia

El tormento de la gota china con que Feijóo está tratando a Sánchez puede llegar a ser eficaz. Quizá más que las broncas que Su Persona recoge cada vez que sale del bunker. Marchar como quien oye llover bajo las imprecaciones recibidas en el campo de fútbol donde la pasada semana aterrizó el “helicóptero presidencial”, revela que tiene piel de cocodrilo.

Elección tras elección recibirá la tercera y cuarta patada, pero en el culo de sus sacrificados fieles, como la exministra portavoz y demás encomiendas, la pobre Alegría, personaje que siendo de la tierra aterrizó como cunero, cualidad que la RAE define “candidato extraño al distrito y patrocinado por el Gobierno”.

Un pan como unas tortas que Alegría traspasó sin romper ni mancharse porque los votos furtivos, los escaños perdidos, le corresponden al corruptor del sistema, al pirómano que recorre la legislatura tea encendida en mano para avivar las pavesas del pasado guerracivilista carpetovetónico.

En fin, aquello que Zapatero confesó al término de una entrevista, maldito micrófono abierto, “nos interesa que haya tensión”.

Polarización, populismo, terraplanismo, animalismo, todo le viene bien al convento sanchista para pervertir la simpleza de una situación sin más misterio que la de mantener un gobierno que no gobierna, la incompetencia como grado habilitador y la mendacidad por bandera.

Y del cabreo que todo ello enciende salen los votos que el populismo termina arrebatando de sus propias filas como los “capitalistas” arrancan los alamares del matador que sacan de la plaza a hombros. Torero, torero…

Está por ver, pero no sería extraño que el trampantojo con que ha pretendido alucinar al personal produjera una ola de sentido común en el espectro político y sobre todo en la propia opinión pública.

Porque vistas las urnas, por las puertas de la extrema derecha han pasado tanto los cabreados de la tierra como desencantados del sanchismo. Las que nadie franquea son las gubernamentales; cuarenta mil votos menos que hace tres años. Pese a su estancamiento, los populares superan al sanchismo en setenta mil votos, y con más de cien mil, duplicando su porcentaje del censo, a sus vecinos de la derecha.

Momento de reflexión para los responsables que así lo sean.

Ni el lobo quizá sea tan feroz, ni caperucita capaz de devolver la cesta donde debe estar.

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Armengol y los cancerberos

Armengol manda callar al Congreso.

A la peor presidenta del Congreso de nuestra democracia le faltaba dar la nota definitiva. De las catorce personas que han ocupado ese cargo, tercera autoridad del Estado, ninguna se atrevió a tanto como Francina Armengol. Continue Reading

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Sánchez y Guzmán el Bueno

La resiliencia del hoy primer ministro no es tan original como tal vez él pretenda. Antecedentes sobre esta vieja piel de toro hay para dar y tomar, demasiados como para caber en la ridícula Memoria Histórica que abrió aquel correveidile que atiende por Zapatero. La Historia tiene algunos años, hechos, ambiciones y modelos más de los que caben en un atadijo de intereses particulares. Continue Reading

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Funeral de España

Cuatro mil personas en clamoroso silencio ampararon ayer a los deudos de los 46 muertos causados por el deficiente estado de los ferrocarriles nacionales. Fue en Huelva, en un deportivo. ¿Un funeral de Estado? no; fue el Funeral de España. Continue Reading

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Abogacía ¿de qué Estado?

Grabó la crítica cinco horas antes de la votación.

Leer que la Abogacía del Estado está volcada en anular la sentencia del Tribunal Supremo que condenó al fiscal general hace tan sólo tres meses es sorprendente. Continue Reading

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Mentir, mienten

Sánchez confía en su ministro Puente.

Mientes Marcelino, y tú lo sabes”. La expresión saltó del programa Cara a Cara que en 1977 dirigía yo en TVE y se hizo viral. El debate entre dos sindicalistas, socialista y comunista, en vísperas de las primeras elecciones sindicales en libertad, concluyó como mandan los cánones en una democracia, entonces en mantillas, por cierto, con un apretón de manos. Qué diferencia con los modos y maneras hoy en uso. Continue Reading

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