Indecentes

Los presidentes de las Cortes, Armengol, y del Gobierno, Sánchez

La decencia, además de cuantos conceptos adornan su definición -recato, honestidad, compostura, dignidad, etc.- es algo más: empatía y respeto a los demás, principios básicos para la convivencia de las personas en una sociedad libre. Continue Reading

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Corrupción

El fiscal Luzón en el Supremo.

Asombra la escasa relevancia que ha tenido en los medios que nutren a la opinión pública, las últimas palabras del fiscal Luzón en el caso de las mascarillas: La corrupción política, dijo, está carcomiendo nuestro sistema democrático. Continue Reading

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Datos y relatos

¿De qué se ríen, del 0,4% que han crecido en Castilla León?

Según los titulares, el PSOE obtuvo ayer un buen resultado en Castilla y León, dos procuradores más, igual que el ganador de los comicios, el PP. Pero hay un dato más que significativo, crucial, para calibrar los resultados de uno y otro: el porcentaje de cuánto creció cada uno respecto a lo que ya tenían. El PSOE lo hizo en un 0,4%; El PP, en un 4%. Continue Reading

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No a la guerra

Sánchez y Begoña, el presidente y su mujer

Escoger entre el mitin mañanero del primer ministro y el chulesco desplante de su ministro de Exteriores, cuál de los dos resulta más ridículo no está al alcance de cualquiera. Son precisas dotes de las que hoy no se cursan para desentrañar la vergüenza de los personajes. Continue Reading

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Abascal, entre aquí y allá

Abascal con Orbán que ayer impidio la ayuda europea a Ukrania.

Resulta digno de atención ver cómo el líder, de lo que sea, va perdiendo socios como la rosa pétalos cuando se orea. Adiós aroma, la frescura aparente era eso, sólo aparente; como la hierba de los tejados que se seca antes de granar, que canta el Salmo. Continue Reading

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Sánchez avisa a Page

No emiten en la misma onda.

Tiene gracia que desde la India Sánchez anuncie que volverá a presentar su candidatura a la presidencia del Gobierno. Y lo hace horas antes de que García-Page exhiba en “El Hormiguero” de Motos el talante y capacidad política necesarios para poner en marcha un país postrado por la corrupción y el enfrentamiento civil provocado desde el gobierno sanchista.

El aviso revela la esencia de la política sanchista. Ni una idea estratégica; táctica tampoco. Todo se reduce a un empeño: aguantar, resistir la posición alcanzada, la Moncloa y el banco azul. Y el resto, ayuntamientos, gobiernos regionales, etc., allá se las compongan.

El millar de asistentes, asesores y altos funcionarios que le rodean está decididos a resistir con su jefe al frente emulando, los pobres, a aquellos militares del Alcazar toledano en el verano de 1936. A lo de ahora lo llaman resiliencia.

Visto lo visto, Page es hoy el socialdemócrata más lustroso en el panorama nacional. Cree en el país y sus paisanos, le espanta la polarización forzada desde arriba, sabe que la Constitución más que para tafetanes está para cumplirla y, sobre todo, tiene probado que consigue mayorías absolutas en su región.

Es consciente de la dificultad para conseguirlas en unas elecciones generales, sobre todo si dos regiones concurren dopadas. Cataluña convertida en socio de acuerdos bilaterales. El País Vasco, comprado con el vaciamiento de las cárceles, transferencias exclusivas y su cupo. Lo que se traduce en mayorías a merced de unos cuantos a quienes importa un bledo la nación que parasitan.

Por estas y otras razones, Page opina que Sánchez pasará a la Historia de manera muy diferente a la que le gustaría.

Y, además, el manchego sabe que el único juego capaz de sanar los malos humores que centrifugan al personal a los populismos es el ten con ten de socialistas y populares. En realidad, la socialdemocracia está en los genes de unos y otros; el liberalismo es un lujo añadido en algunos casos.

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