Pequeñeces del socialismo hispano

A partir de no se sabe cuándo, quizá nunca, aunque así lo haya aprobado el pleno municipal de Gerona, la Plaza de la Constitución pasará a llamarse Plaza del 1 de octubre. Tratándose de una corporación de mayoría indepe la noticia no es realmente insólita; lo sorprendente es que la mayoría de expujolistas, esquerras y cuperos fue reforzada con los votos del PSC.

¡Los socialistas de Iceta festejando el 1 de octubre! Fecha curiosa donde las haya, la del Día Internacional de los Vegetarianos, ¿será ese el motivo del contento socialista, o el hecho de que en tal día, hace un año, Pedro Sánchez perdía el mando del PSOE, o que 81 años antes el General Franco se hacía con la jefatura de un Estado en guerra? En otro primero de octubre Fernando VII restablecía en España el Tribunal de la Inquisición.

Extraños asuntos como para ser celebrados por un partido socialdemócrata que pretende gobernar Cataluña, de momento. Ahora bien, si de lo que realmente se trata es de festejar la convocatoria sediciosa del último referéndum, la cuestión aclara con quién quiere Iceta formar la mayoría parlamentaria para presidir la Generalitat. Acabáramos. Continue Reading

El ridículo de un tal Girona

Girona frente a la ópera

Un tal Girona, Albert de nombre, cursa como secretario de Cultura y Deporte en el gobierno de la Generalidad Valenciana. No debía de haber alternativa más culta en esa confluencia podemita apellidada Compromís, gracias a la cual el PSOE, con siete escaños menos que el PP, gobierna la región. Al fin y al cabo, Girona es profesor universitario, historiador de la guerra civil en Valencia con un par de libros publicados sobre la materia.

Durante seis años Girona fue alcalde de su pueblo, Almussafes, sin que se resintiera la factoría automovilística de Ford, un 9% del PIB de la región y un total de 30.000 empleos; tiene su mérito. Pero no está tan claro que ahora, desde la Generalitat, no vaya a arruinar el Palau de Les Arts, sede desde 2006 de una muy notable temporada de ópera. De hecho ya a provocado la dimisión de su intendente general, Livermore.

La almendra está en el batiburrillo ideológico del Pacto del Botánico que gobierna el antiguo reino de Valencia. Cuando el responsable de la Cultura reclama que los contratos operísticos estén precedidos de un concurso público sólo cabe pensar que o se quiere cargar el invento o no tiene idea de cómo funcionan las cosas en el terreno que gobierna.

Una cosa es el arte y otra la función pública. Lo de un teatro de ópera en manos de funcionarios sindicalizados quedó magistralmente retratado en Cita con Venus/Meeting Venus, la gran película de los años 90; deberían verla estos profetas de la nada. Continue Reading

Desafío a nuestras libertades

El Rey de la Concordia

Tal día como hoy, hace treinta y nueve años, los españoles ratificaban en las urnas la Constitución de la Concordia. Una inmensa mayoría abrió el futuro que estamos viviendo, cerrando un siglo desventurado de enfrentamientos, golpes y hasta guerras civiles; de trágalas, crímenes y atroces ajustes de cuentas.

El Rey la sancionaba en el Palacio de las Cortes veintiún días después, rubricándola sobre las firmas de Antonio Hernández Gil, Fernando Álvarez de Miranda y Antonio Fontán Pérez, presidentes de las Cortes Generales, del Congreso y del Senado. El 28 de enero Adolfo Suárez, el presidente del Gobierno que condujo el proceso constituyente, ordenó su inserción en el Boletín Oficial del Estado con el mandato de ser publicada “así mismo en las demás lenguas de España”.

En su breve discurso ante los legisladores constituyentes, alertó don Juan Carlos I: “Si hemos acertado en lo principal y lo decisivo, no debemos consentir que diferencias de matiz o inconvenientes momentáneos debiliten nuestra firme confianza en España y en la capacidad de los españoles de profundizar en los surcos de la libertad y recoger una abundante cosecha de justicia y de bienestar. Continue Reading

Manuel Marín, el político

Marín, en el Congreso

Hablar hoy de políticos se hace aburridísimo; los dedos de una mano bastan y sobran para contar los meritorios dentro de la nómina nacional. No es cuestión de ubicación, el vacío se extiende de derechas a izquierdas pasando por los mediopensionistas.

Y en esas se nos muere Manuel Marín, un castellano manchego que negoció la incorporación de España a la Comunidad Europea en los años 80, a las órdenes del presidente Felipe González. Comenzó su carrera política en las Cortes Constituyentes, 1977 y dedicó tres décadas a la función pública; aquí como Diputado, Secretario de Estado y Presidente del Congreso, y en Europa, como Comisario, Vicepresidente de la Comisión e incluso Presidente durante seis meses, entre los mandatos de Santer y Prodi.

Ahora hace diez años, 2007, anunció su retirada; también hay vida después de la política. Claro que para saberlo hay que tener precisamente eso, vida propia, como Marín la tuvo. No nació dentro de un partido, en contra de lo que hoy tanto abunda. Antes de militar en el PSOE estudió Derecho y fue profesor del Colegio de Europa, en Brujas, ciudad por donde transita con cara de frío y manos en los bolsillos ese loquito catalán que se cree Puigdemont. Continue Reading

Dónde están los politicos

Una voz del pueblo

Tal vez hibernando, sería lo propio del clima que nos ha caído encima, pero no. Hasta hace poco más de una semana el otoño venía travestido de cálida primavera, estación poco propicia para el recogimiento. Es más, asuntos tenían amontonados a la espera de alguna atención medianamente seria.

Ahí están el desastre catalán, la violencia doméstica, la liberalización castrada -véase el caso del taxi-, la deuda pendiente del sector público que empresas y ciudadanos soportan con paciencia similar a la que los vecinos de Madrid han de echarle a las ocurrencias de los podemitas de Carmena… Por cierto, ¿se imaginan la catadura intelectual de los ediles que han dispuesto calles peatonales de una sola dirección en pleno centro de la capital? Está ocurriendo, convertidos los paseantes en ganado bovino bajo la vigilancia de la policía municipal.

Es una simple muestra de hasta dónde ha llegado la escabechina que ha esquilmado la política. Tema menor donde los haya, el de la circulación peatonal en una ciudad, pero significante del desprecio que sufren los ciudadanos, los contribuyentes, las personas, en suma, a cuyo bienestar se debe la acción política. Continue Reading

Tiempo de apóstatas

Era simbólico…

Espectáculo sin precedentes el que están brindado los sediciosos catalanes negando su propio ser. La vergüenza se echa en falta allá donde la hubo, no es el caso pues. Desde la declaración de la sumo sacerdotisa Forcadell, “lo de la independencia era puramente simbólico”, ya nada resulta chocante.

A estos apóstatas de conveniencia no se les cae la cara de vergüenza manteniendo en Bruselas a ese loquito que cree ser el honorable Puigdemont diciendo barbaridades cada vez que abre la boca, por ver si se calza un titular de prensa, unos planos televisivos, en fin, un recuerdo del pasado.

De momento, el loquito sigue manteniendo enhiesto el pendón estrellado con su gabinete en el exilio, pero ¿cuánto tiempo necesitará para renegar de cuanto ha hecho y dicho, ahora que al parecer le cierran el grifo financiero de la excursión? Continue Reading