La caída del muro

El San Martín de El Greco, hoy en Washington.

Mintiendo hasta el último día de la legislatura, “terminará en 2017” reiteró hasta hace unos días, Sánchez Pérez-Castejón ha cerrado las Cortes. Las urnas se abrirán el 29 de noviembre y la decisión de los españoles será confirmada en torno al 6 de diciembre, fecha nacional del día de la Constitución. El nuevo parlamento se abrirá la víspera de la Navidad.

Y ahora ¿qué? Se adivinan unas elecciones a cara de perro. La campaña electoral abierta con un mitin por el primer ministro 39 días antes de lo fijado, estará marcada por la división en dos bloques que el sanchismo ha pretendido imponer a la sociedad.

Haber vendido como la mejor España aquel trágico período de enfrentamientos abocados a la guerra ha sido obra de unos perfectos imbéciles. Pero aquella negra sombra ha sido borrada por la realidad de una historia de éxito abierta hace cinco décadas por la Constitución del 78. Recuperar la concordia es hoy el gran reto.

Sobre lo que pueda pasar nada está escrito. Ahora no hay relato que valga, lo que suceda está en las manos de la libertad de cada español; y en la capacidad de los partidos hasta ahora en la oposición, para deshacer el muro que separa los dos bloques diseñados desde el poder.

Programa, programa, programa, que decía aquel líder comunista andaluz de tiempos en que los comunistas eran comunistas, el PSOE, socialdemócrata y los populares, conservadores. Hoy no se juega con las mismas cartas; los primeros están reducidos a una reserva, al estilo de los antiguos indios cheyenes en el norte de Montana. El PSOE ha sido suplantado por el sanchismo, aparato mafioso de poder creado por un aventurero, y el PP está tratando de ensanchar su base liberal mientras los radicales de Vox asaltan su flanco derecho.

Al primer ministro le ha bastado un fin de semana para saltar por la última ventana abierta en una legislatura estéril, antes de sufrir los latigazos del último resorte hábil del Estado de Derecho, la Justicia.

Los procesos abiertos a íntimos colaboradores, su propia esposa incluida, apenas habrían contado frente a la inminente imputación de su propio partido. Y ¿por qué no? a la suya como presidente del Consejo que rescató una compañía aérea para con nuestro dinero pagar cuentas apestadas de oro y petróleo venezolanos.

El uso de la Comisión Permanente del Congreso para aprobar lo que el Pleno de la Cámara rechazó una semana antes, da idea del nivel de bronca que trata de imponer. El abuso de los resortes públicos a su alcance pasará a la historia como paradigma de la frustración de un malandrín que llegó a presumir esta mañana en haberse “esforzado por construir un mundo mejor… para el resto de la humanidad”. ¡Sublime narcisismo!

Y por si algo faltara, los dos sindicatos nacionales se ponen a las ordenes del “de las inquilinas” para convocar una huelga nacional. ¿Huelga general contra quién, el gobierno o la oposición? Qué más da; como Zapatero confesó al periodista Gabilondo en vísperas de su última campaña, “nos conviene que haya tensión”.

En fin, llegó la ocasión para conocer cómo Feijóo quiere devolver la normalidad al país y hasta qué punto Abascal colabore en la demolición del muro. El resto ya es conocido y se cumplirá lo que Cervantes advirtió en su Quijote: “… su San Martín le llegará como a cada puerco”. En noviembre, como corresponde.

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Posted martes, octubre 6th, 2026 (1 hour ago) under Política.

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