Reflexión

El Congreso no le quiere.

La normalidad no existe en este tiempo. Con sujetos como Trump, Putin, Netanyahu o el mismo Sánchez, vivimos entre pasmos y alarmas; lo habitual, lo común, lo razonable ha caído en el vacío del pasado.

Sería lógico que tras los acaecido en el Congreso de los Diputados en este día de los ángeles custodios, 2 de octubre, el primer ministro decidiera disolver el parlamento en el que no cuenta con los apoyos para gobernar.

Cuatro años lleva trampeando los últimos presupuestos nacionales aprobados en la legislatura anterior, y hoy se han abierto los cielos al perder dos votaciones sobre la vivienda, presunto cartel de su próxima campaña electoral. Pues ni con esas; ha decidido abrir un proceso de reflexión, al decir de sus próximos. Hace un par de años hizo lo propio para reírse de los españoles tras la caída de su esposa en las redes de la Justicia.

Muchos, la gente normal que sobrevive a esta permanente sinrazón, comenzaron ha hacer sus cábalas sobre la fecha en que podría comenzar el fin de la aventura. Que si lo anunciara ya, las elecciones podrían caer a mediados del mes de noviembre; que si no, para febrero; pero tal vez prefiera cortar cuanto antes con el calvario de nuevas imputaciones penales… En fin, todo entre el sortilegio y la nigromancia.

Esto es lo que sucede cuando se han quemado los lazos que hacen posible la vida democrática de un pueblo; cuando un insensato levantó sobre la concordia un muro para separar el lado bueno y el lado malo de la historia.

¿Qué otra cosa podría haber ocurrido si los decretos rechazados hubieran sido fruto del consenso de todos y no sólo entre una mitad de los representantes de la soberanía nacional, además hoy minoritarios?

Reflexión. Sánchez vuelve a la crisálida monclovita de la que hace un par de años salió diciendo: “He decidido seguir, con más fuerza si cabe… y asumo mi compromiso de trabajar sin descanso, con firmeza y con serenidad por la regeneración pendiente de nuestra democracia y por el avance y la consolidación de derechos y de libertades”.

Fallido compromiso, demasiado descanso y ninguna serenidad. Dos años después, y tras siete en el Gobierno, sigue pendiente la prometida regeneración de nuestra democracia. Hace nueve años, cómo corre el tiempo, Pachi López preguntó en debate televisado: «Pero Pedro ¿tú sabes lo que es una nación?». El doctor no lo tenía nada claro. ¿Sabrá qué es democracia?

Churchill lo tenía cristalino: la democracia es el sistema político en el que cuando alguien llama a las seis de la mañana a tu puerta de la calle se sabe que es el lechero.

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Posted viernes, octubre 2nd, 2026 (54 minutes ago) under Sin categoría.

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