El presidente del gobierno autónomo catalán amparado por la Constitución no ceja en su empeño de mimetizarse con don Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor, personaje nacido también en el Reino de Aragón y más conocido como el Papa Luna. Siglos catorce y quince.
Luna fue elegido Papa en concilio celebrado en Aviñón, donde muchos cardenales acabaron recalando por las crisis romanas. Tomó el nombre de Benedicto XIII pero pronto los franceses, mantenedores de la sede cismática, vieron que no les dispensaba favores suficientes y lo echaron manu militari de Aviñon. Tras breve paso por Nápoles se hizo fuerte en el antiguo castillo de los templarios de Peñíscola.
Poco le importó quedarse sin apoyos cardenalicios ni que un concilio en Roma acabara con el cisma eligiendo al reformador Martín V –concilios cada cinco años, concordatos con los reinos europeos, estatutos de la Universidad de Salamanca-; él siguió en lo suyo hasta su muerte en el castillo que siglos después sirvió de escenario a Samuel Bronston para filmar las últimas escenas de la película sobre el Cid Campeador. De su terquedad quedó para el refranero castellano aquello de “seguir en sus trece”. Lo de Artur Mas, vamos. Continue Reading ▶






