El Rey Felipe demostró ayer que tiene la convicción de estar abriendo un nuevo capítulo en la Historia de España; que como nuevo Jefe del Estado encabeza un tiempo nuevo: “una monarquía renovada para un tiempo nuevo” repitió tres veces durante los veinticinco minutos de presentación.
Su discurso no era otra cosa que la exposición de un talante personal, de su modo de ver las cosas y hacia dónde piensa que deberían ser conducidas por quienes corresponde: la sociedad y sus representantes políticos. Porque en esa empresa él no tiene más poderes que el de representar a la nación y los de arbitrar y moderar el normal funcionamiento de las instituciones.
Por ello, lo que podría ser interpretado como un programa personal lo puso en boca de la nueva generación a que pertenece. “Los españoles y especialmente los hombres y mujeres de mi generación, Señorías, aspiramos…, queremos…”
En ese contexto, en el que el plural generacional se podía confundir con el uso mayestático de otros tiempos, concretó: “Y deseamos, en fin, una España en la que no se rompan nunca los puentes del entendimiento, que es uno de los principios inspiradores de nuestro espíritu constitucional”. Continue Reading ▶






