El síndrome Ménière

El vértigo de Rubalcaba

El vértigo de Rubalcaba

Desde ahora hay algo que el PSOE no podrá hacer: presumir de longevidad. Sus ciento treinta años de vida están siendo jibarizados por una ejecutiva saliente victima del sindrome de Ménière, esa dolencia del oído interno que produce esa sensación de mareo llamada vértigo. En la noche del pasado domingo, al abrirse las urnas europeas la ejecutiva que ha venido dirigiendo Rubalcaba vio el vacío bajo sus pies. Comprobaron aterrados que la bronca, el aborto,el federalismo y demás hitos que han definido sus líneas estratégicas durante estos dos últimos años no bastaban para soportar su peso, por liviano que llegó a ser.

Pronto acudieron los jóvenes turcos que acampaban en torno al liderazgo del partido; unos desde la misma Ejecutiva y grupo parlamentario y otros a distancia, incluso desde Miami. Y todos se entregaron a la una última ocurrencia: la elección directa de los sucesores. Naturalmente la ocurrencia fue sugerida por los propios aspirantes a sucesores. Continue Reading

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Rubalcaba y el error Zapatero

Promesas, no personajes

Promesas, no personajes

Perece mentira. Pocos han dispuesto de más ocasiones para mostrar su capacidad de maniobra que el todavía secretario general del partido socialista. Y menos aún quienes tuvieran  tantas oportunidades de gobierno.

Más de veinte años lleva con asiento de primera fila en el turf de la política nacional. Desde que le confió Felipe González la cartera de Educación en 1992, aquel año de los grandes fastos y otras tantas devaluaciones de la peseta, hasta el día de hoy, Alfredo Pérez Rubalcaba ha vivido ininterrumpidamente del presupuesto nacional, y casi siempre con coche incluido. Ministerios, el de la Presidencia y Relaciones con las Cortes y el de Interior; portavoz del último gobierno González y vicepresidente del de Rodríguez Zapatero; diputado por media España, Toledo, Madrid, Cantabria, Cádiz… en fin, una vida dedicada al servicio público que dicen los británicos.

Pues pese a tan espectacular rodaje se le han sublevado los enanos hasta hacerle decir Diego donde dijo Digo. En cuestión de veinticuatro horas el partido socialista ha pasado de preparar un Congreso para elegir nuevos órganos de mando hasta nadie sabe cómo se realizará tal denominación. Continue Reading

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Elecciones y 4: Podemos con el resto

programabannerBasta con leer el microprograma del movimiento Podemos para aventurar su futuro. Tirará de los comunistas refugiados en las diversas encarnaciones de Izquierda Unida y poco más. Una parte de los jóvenes socialistas sentirá cierta envidia de la soltura con que se despachan, algo parecido a aquello de “seamos realistas, pidamos lo imposible” que cantaron los jóvenes cuando en la pequeña revolución del 68 del pasado siglo pintaban por las paredes “no te fíes de alguien que tenga más de treinta años”.

Ese es el aroma de Podemos, un movimiento acaudillado por un profesor de Geografía Política en el tercer curso del Grado de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense que pone como modelos a Venezuela y Bolivia. Pero no ha sido la cátedra su trampolín sino una tertulia televisada de la extinta cadena ultraderechista Intereconomía. De ahí dio el salto Pablo Iglesias a la Sexta, televisora del grupo mediático del señor Lara, que tampoco es un progre reconocido.

En cualquier caso, el flamante dirigente ha sabido recoger los vientos del 15-M de hace dos años para transformarlos en poco menos que una tempestad. Pero también es cierto que con ello ha encauzado la revuelta hacia el sistema. De momento aquel movimiento de protesta tiene asiento en el Parlamento Europeo. De poco servirá pero por algún sitio hay que empezar. Continue Reading

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Elecciones 3: la cuenta de los populares

La cúpula popular

Los populares necesita un mensaje

Echar cuentas está al alcance de cualquiera; hacerlas bien es otro cantar. La realidad tiene perfiles diversos que pueden confundir su análisis. ¿Quién puede presumir de haber ganado las elecciones europeas?

Para algunos podrían ser los antisistema agrupados en Podemos cuya irrupción en escena ha sido tan sonada que merece comentario aparte. Otros fijan su atención en el partido de la señora Díez, por haber duplicado sus votantes. Ambos casos de éxito ocupan la cuarta y quinta posición en el mapa reflejado por las urnas europeas, y su incidencia en el electorado activo no ha pasado del  8 y 7 por ciento respectivamente; poco peso parece para hablar de ganadores de unas elecciones cuyas dos primeras plazas fueron cubiertas con el 26 y el 23 por ciento, respectivamente, por los populares y socialistas, perdedores de la contienda para muchos analistas.

Y, efectivamente, mucho perdieron ambos en estos comicios; demasiado sin duda. Pero en cualquier carrera por el triunfo ya quisieran todos los competidores perderla llegando los primeros. Este es el consuelo del Partido Popular. Y también el carácter peculiar de las elecciones a un Parlamento que nadie sabe a qué se dedica, y pocos sitúan dónde está. Unas elecciones en las que no se juegan intereses tan inmediatos como el regidor del municipio donde uno vive, la atención sanitaria, la calidad de la enseñanza o el nivel de los impuestos que paga. Continue Reading

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Elecciones 2: la razón de Rubalcaba

No pudo con la herencia

No pudo con la herencia

Rubalcaba no tenía otra salida tras el fracaso registrado en las urnas europeas: convocar un Congreso extraordinario que rehaga el gobierno de su partido del que él ya no formará parte. Para encauzar ese futuro tiene dos meses por delante. Si acierta salvará al partido socialista de su irrelevancia actual. Y si no, habrá completado la voladura del armazón político de este país iniciada por su predecesor Rodríguez Zapatero.

Tiene razón Rubalcaba cuando dice que “la crisis económica, política y territorial ha afectado a los dos partidos que encarnan el sustento de este sistema político”.

Y también al concretar que los socialistas no han recuperado la confianza de los ciudadanos porque hay gente que lo está pasando muy mal y “se acuerda de que esto empezó cuando estábamos en el Gobierno”.

La razón, como dicen las matemáticas, es la relación entre un antecedente y un consecuente, y como hombre de ciencias que es, Alfredo Pérez Rubalcaba la ha resuelto sin tardanza. Continue Reading

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Elecciones: diferentes pero no tanto

El segundo ya es primero

El segundo ya es primero

Curioso país, y más serio de lo que a muchos parece; sobre todo a los que nos miran desde arriba, o sea el  Norte.

Resulta que España ha superado la media de participación en las elecciones europeas, y con más de 3 puntos de diferencia. ¿Dónde están el pasotismo, la siesta y la borrachera de fútbol vivida durante el fin de semana? También resulta que de este país no ha salido un solo escaño para la extrema derecha que florece en Francia, por ejemplo; ni tanto euroescéptico como en el Reino Unido. Y resumiendo por último, el gobierno español ha resistido los embates de las olas de descontento levantadas por recortes y no recortes, cosa que apenas han logrado el alemán y el italiano en el resto de Europa.

No somos del montón, pues, lo cual debería servir de contento; y las diferencias con el resto cabe anotarlas en el haber, son positivas. Pero tampoco estamos ajenos a los tiempos que vive la UE. Y ahí está la fragmentación partidaria, el crecimiento de movimientos reivindicativos y, consecuentemente, el decrecimiento registrado por los dos grandes partidos. Continue Reading

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