El expresidente Zapatero aún espera ser recibido por el sátrapa venezolano. Al llegar a Caracas no tuvo reparo en calificar de democrático al régimen que encarcela a los opositores y falsea las papeletas electorales; al régimen cuyo presidente amenaza con levantarse en armas si pierde las elecciones; al régimen que le ha invitado como “acompañante” a seguir allí las elecciones.
El mismo día en que ponía Zapatero los pies en Venezuela su presidente no encontró mejor argumento para su campaña electoral que meterse con el actual titular del gobierno Español; Zapatero miró para otro lado. La presidencia de la república bolivariana le pospuso la audiencia comprometida; Zapatero siguió mirando para otro lado. Hoy, víspera de la jornada electoral, Maduro rompe la reflexión para decir que Rajoy es ya “polvo cósmico”, y Zapatero sigue mirando hacia donde le dicen, a la espera de estrechar la mano inocente del carcelero chavista, lo que finalmente se produce en la tarde del sábado, tras los insultos al mandatario español.
Zapatero, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, es paradigma de la indignidad nacional. La verdad es que el personaje no merece ni una línea; hace algún tiempo me propuse arrinconarlo en el baúl de las pesadillas del que hoy salta ante la indecencia mostrada por un español que tuvo las más altas responsabilidades.
Se ve que no le aprovecharon nada. Durante sus ¡ocho años! de mandato lo más sensato que acertó a decir fue aquello que reconoció a su mujer recién instalados en La Moncloa: “cualquiera puede ser presidente”. Continue Reading ▶






