Con Pedro Sánchez medio atado por el pacto antiterrorista que compromete la unidad y lealtad de los suscribientes, sus terminales mediáticas hablan de que hay que ir a la guerra. Ahora sí. Tienen razón cuando dicen que esto no es como lo de Irak en tiempos de Aznar, y tampoco les faltan razones para suponer que Mariano Rajoy no se embarcará en aventuras cuando estamos a tres semanas de unas elecciones generales. Aquello de hace once años –“Tu maldita guerra…”- le dejó vacunado para toda la vida.
En cristiano: si el presidente tomara la decisión que no piensa tomar todo se le vendría encima, incluida la lealtad de los firmantes del pacto antiterrorista.
Cierto es, además de la coyuntura política, que la situación de las fuerzas hispanas de defensa no da para demasiado. Nuestro portaviones, el buque de asalto anfibio Juan Carlos I, tendría que avanzar por el Mediterráneo para que un par de Harrier o cuatro caza bombarderos F-35B, una vez provisionados de cohetes y carburante, pudieran participar en las operaciones de castigo francesas sobre el territorio ocupado por el Daesh. Y como de las operaciones de inteligencia no se habla, hasta ahí llegaría nuestra colaboración en la guerra; algo más simbólico que efectivo. Continue Reading ▶






