No tienen remedio; está en el ADN del personaje y de la recua que le sigue ciega hasta el borde de la nada. El doctor chisgarabís no se sustrae al embrujo de su propia imagen; del postureo ha pasado a la sublimación. Y así se lanzó ahora a travestirse de El Tempranillo, aquel bandolero que por la sierra de Ronda compraba el favor de los pobres con el dinero que robaba a la Hacienda de Fernando VII.
El impuesto lo pagarán los bancos, saltó sin red tras el jaleo montado por el Supremo. Iglesias, su pepito grillo, se quedó con las ganas de echar su cuarto a espadas en pugna tan golosa como la de encabezar el populismo ramplón que mece nuestra política.
Y el colmo ha sido que tras aprobar el consejo de ministros el decreto-ley aún por escribir, la ministra de turno se cuidó de dejar bien claro que los bancos no podrán liberarse del coste que les cae encima. ¡Malditos sacamantecas estos banqueros!
¿Qué no lo trasladarán a los clientes subiendo sus precios? Eso es lo que Sánchez ha pretendido transmitir, pero lo único que el Gobierno puede hacer es declarar no deducible fiscalmente ese nuevo gasto que las entidades, obviamente, repercutirán como coste en los precios de sus ofertas. ¡Almas de cántaro! Continue Reading ▶






