Quousque tandem…?

¿Hasta que las ranas críen pelo?

De no haberlo vivido, la desfachatez con que Pedro Sánchez afrontó su situación ante los españoles hoy representados en el Congreso resultaría inimaginable. El personaje cae por su propio peso y semana tras semana se hunde en las arenas movedizas de la corrupción que mantiene en su entorno.

Salvo deudores, promotores y beneficiados, el resto de los españoles, una mayoría acreditada elección tras elección, ha perdido su paciencia ante las argucias y escapismos de medio pelo con que pretender seguir “adelante”. ¿Dónde está ese adelante, hay acaso un norte que no le es dado a conocer al resto de los ciudadanos, o ni norte ni sur, y de lo que se trata simplemente es de “atrás”, o “abajo”?

Escupiendo viejas cuentas de la oposición que sus ocho centenares de asesores escudriñan como si la gobernación de un país no tuviera nada más perentorio o trascendente que hacer, el aventurero que nos ha caído en desgracia pretendió escamotear su intransferible responsabilidad por la corrupción probada y lo que viene detrás.

Cuando “Mi Persona” no se atreve a asumir responsabilidad política alguna por el hecho de estar rodeado de malhechores, como los sentenciados, una de dos: o no distingue la esfera judicial de la política, lo que en su caso sería más que grave inhabilitante, o teme como un nublado verse personalmente imputado por haber elegido, convivido, apoderado, mantenido, etc. a tamaña tropa.

Seguir, ese es el motor de la impunidad; seguir para seguir conculcando principios constitucionales, seguir para seguir contaminando los órganos institucionales, seguir para seguir alentando el golpe de Estado que la antigua agente etarra y actual portavoz de un grupo parlamentario expuso con un par, seguir para seguir amparado por el suplicatorio exigido para pasar del banco azul al banquillo de la justicia.

En fin… Tampoco Cicerón obtuvo respuesta a la conocida cuestión con que abrió su discurso en el Senado romano frente a Catilina, ¿Quosque tándem abutere, Catilina, patientia nostra?, y seguía ¿hasta cuándo esta locura tuya seguirá riéndose de nosotros?

¿Hasta cuándo, Sánchez? Te gustaría pasar a la historia, ridícula obsesión del aventurero, como el presidente que dimitió por el fracaso de una ley de presupuestos; tal vez demasiado honor para quien ha burlado durante tres años ese mandato constitucional. Quizá la realidad sea más propia de tu imputación como cómplice de la banda de golfos apandadores nacida a tu sombra. ¡Ay, aquellos años del entrañable Peugeot!

O, ¿por qué no? quizá nada suceda mientras las ranas no críen pelo.

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Posted miércoles, junio 24th, 2026 (1 hour ago) under Política.

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