El país, o buena parte de él, sigue embelesado la cutre historia de trajes y caviar de Camps, Costa y el de los bigotes, mientras en Andalucía se llaman andana ante el robo de caudales públicos empleados en mujeres, coca y champán; con un par. El ex de Trabajo, Guerrero, una víctima… que le pasó más de un millón a su conductor ¿? Pobre, tenía adición, dicen en la Junta. Subvenciones a empresas inexistentes, jubilaciones y despidos de empleados que nunca lo fueron… en fin, la de dios, pero para muchos el paradigma de la corrupción es el caso valenciano, o el mallorquín, que aún huele peor.
El justiciero Garzón trata de escabullirse de la justicia a base de recusar compañeros que, dice, le tienen tirria, envidia y muchas cosas más. Pero parece que las tretas hasta aquí llegaron; Constitucional y Supremo han dicho que ya basta y el hombre que veía amanecer pensando en el Nobel de la paz acabará sentado en banquillo. Continue Reading ▶






