No es frecuente en los últimos tiempos que los magistrados de una sala del Supremo sentencien por unanimidad como lo han hecho en la causa abierta contra Garzón por atentar contra el derecho de defensa. Por practicar ese principio estalinista de que el fin justifica los medios, asumido luego por nazis y fascistas y hoy practicado por algunos sátrapas latinoamericanos, entre otros.
Garzón ha sido víctima de su propio ser. No ha sido condenado ni suspendido por un tribunal fascista, sino por su carencia de escrúpulos procesales. Por el uso y abuso de ese camino tan querido por la izquierda del uso alternativo del derecho.
Merece la pena leerse la sentencia, de la cruz a la raya. Es un monumento a las bases del Estado de Derecho cimentado por jurisprudencia que llega hasta recientes pronunciamientos del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Continue Reading ▶






