A los accionistas toca pagar la ronda siguiente de la reforma financiera ayer anunciada por De Gindos, nuevo ministro de Economía. Que los bancos y cajas reconvertidas tengan que poner en hora sus carteras inmobiliarias va por cuenta del accionista. Podía haberlo hecho un gobierno socialista pero no; lo hacen los liberal-conservadores. La verdad es que el socialista lo que hizo para salvar parte del sistema financiero fue poner dinero público, unos 88.000 millones en tres años, entre financiación y compra de activos tóxicos. ¿La vida al revés?
Lo relevante es que los de ahora no pierden el tiempo entre las ramas. Exigiendo a bancos y cajas que pongan sobre el tapete 50.000 millones pueden alcanzar simultáneamente varios objetivos: reestructurar el sector –alguna fusión será obligada- y fortalecer las entidades resultantes, limpiar sus balances de grasa superflua liberando recursos, facilitar su financiación en los mercados y, de paso, reducir el precio del suelo e inmuebles. Continue Reading ▶






