Con inusitado vigor resuena hoy aquel estrambótico grito con que la plebe manipulada por los absolutistas secundó el enterramiento del incipiente espíritu liberal que había florecido en las Cortes de Cádiz. Ahí están los comentarios amparados por el anonimato que inundan de malos humores las pantallas de los medios presentes en la red. Y las protestas de cualquier estamento o institución susceptible de ser reformados.
Cierto es que no se pierde demasiado tiempo en estudiar las dichosas reformas; ni los que las anuncian con el afán de ejecutarlas, ni los que presienten que algo perderán con los cambios por llegar. Desde la medicina hospitalaria a las antiguas cajas de ahorro, pasando por la educación o la red nacional de paradores, las televisiones públicas y los propios partidos, se levantan olas de protesta. Los últimos, las concesionarias de las Inspecciones Técnicas de Vehículos. Algo apetecible deben de tener las ITV cuando el joven Pujol por ellas está penando ante los jueces.
Abrir a una mayor competencia el sector supondrá seguramente mejores precios y mayor comodidad para sus usuarios. Pero a los propietarios de las concesionarias no les ilusiona el panorama de repartir los seiscientos millones anuales que hasta ahora vienen moviendo. Tan natural como antinatural es el régimen concesionario en el que viven, por cierto en manos de las Comunidades Autónomas. ¿Concesiones hoy, por qué? Continue Reading ▶






