El caso de quien fue tratado como honorable, el expresidente Pujol, no es único. Tener al retortero en los juzgados a toda una familia, y numerosa como Dios mandaba, no ha sido común. Parecía cosa de películas de turbios y grasientos mafiosos, nunca de gente tan pulida como los Ruiz Mateos.
El caso de estos fantasmas con pedigrí andaluz ilustra sobre el papel del común, eso que algunos llaman sociedad civil, en el aquelarre de la corrupción política. En plata: sin corruptores no hay corruptos; o, mejor, habría menos corruptos.
Porque resulta que niñatos como estos, los últimos vástagos del creador del mayor fraude en serie cometido en España que ayer entraron en prisión, son tan cómplices en el escándalo de los EREs como los mandamases de la Junta andaluza. Entre paréntesis, qué hermoso gesto el de la presidenta Susana Díaz extendiendo el manto protector de la diputación permanente sobre los pre imputados cuatro ex consejeros que perdían su aforamiento por la disolución de la cámara regional. Lástima. Fin del paréntesis. Continue Reading ▶






