Gorda debe de ser la avería que Tomás Gómez escondía en el despacho que ocupaba hasta ayer en la sede socialista madrileña para que el partido haya cambiado las cerraduras. Que no pueda tocar nada; lo más parecido a la prisión preventiva que con tanta alegría disponen algunos jueces.
La razón de por qué Sánchez ha dado el golpe a estas alturas, a poco más de tres meses de la cita con las urnas, vuelve a suscitar la pegunta de si éste es el líder que consolide al PSOE como fuerza alternativa de gobierno. No puede tratarse tan sólo de una mera maniobra de imagen para demostrar autoridad; los líderes muestran su fuerza interior convenciendo, no atropellando las formas y normas del propio partido.
Si ha actuado para cortar un escándalo por llegar, la decisión es demasiado tardía. ¿Hasta ahora no investigaron las cuentas de Parla; no tienen allí militantes suficientes como para enterarse de qué pasó, ni siquiera leen los periódicos? Pero si el asunto anda por los tribunales desde hace más de tres años…
Para cambiar el cartel electoral, objetivo urgido por las encuestas, ¿acaso el secretario general, con toda su corte de barones y ayudantes varios, no tiene capacidad para convencer al de la federación madrileña de que él mismo saldría ganando si dejara paso a un candidato mejor? Para el PSOE, malo si así es. Continue Reading ▶






