Lo de Sánchez no tiene remedio. Cuando aquella ministra de Zapatero que nació a la mayoría de edad con el carnet socialista en la boca, Bibiana Aído, dijo también en sede parlamentaria lo de “miembros y miembras” el mundo se le vino encima y la Academia también. Tan así fue que el partido corrigió sus palabras en el Diario de Sesiones del Congreso; la historia se eliminó como Stalin borraba en las fotos de la Enciclopedia Rusa a colegas caídos en su desgracia. ¿Qué sucederá hoy con la transcripción para la historia de la intervención del presunto líder del PSOE?
Mal está que el personaje siga empeñado en pedirle la luna a Rajoy, como si el gallego pudiera darle la lista de los 715 investigados tras su regularización fiscal, pero insistir en la estupidez de los géneros no es propio de quien, pese a tantos pesares, es todavía un referente para muchos españoles.
Lo primero, las listas del fisco, es pura demagogia porque él sabe que pide lo que no se puede dar; lo segundo, un atentado al español. Como también lo fue haber escrito “Desde Soria, cuna de Machado…” en su mensaje de condolencia a las víctimas del instituto barcelonés hace un par de días.
Como si no se bastara el gobierno para marear a los votantes en vísperas de unas elecciones, el llamado líder de la oposición azuza los instintos más primarios del personal torciendo la realidad de la regularización fiscal, la llamada amnistía. Tan mal llamada, que si realmente la del 2012 hubiera sido una amnistía, Rato no habría sido acogotado ante las cámaras de televisión y cuarenta fotógrafos para escarnio de todo el PP. Continue Reading ▶






