Si la dignidad es la gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse, así la define la RAE, cuán poco de ella se da en la política de nuestros días. La dignidad significa respeto, respetar al otro y hacerse respetar. Sin respetar a los demás la democracia degenera en tiranía, y pierde la dignidad quien no sabe hacerse respetar.
Viene esto a cuento de la resistencia que uno siente a dejarse abatir por las circunstancias que marcan la vida política nacional; cuestión de dignidad propia, tal vez. Si hace años pudo ser lo que parecía imposible, ¿por qué ahora no va a serlo?
Desde hace una década se viene instalando en la conciencia pública un extraño negacionismo de nuestra democracia quizá originado por el adanismo del último gobierno socialista, Rodríguez Zapatero. Esa paranoia de quien se cree llamado a resetear a todo un país milenario -sociedad, creencias y costumbres- para comenzar a escribir su Historia atenta contra los anclajes del sistema. Y de ahí a renegar de su origen sólo hay un paso. Que es donde estamos. Continue Reading ▶






