La lealtad es virtud de difícil cultivo, sobre todo cuando no se tiene claro a quién o a qué es debida. Ante el golpe de Estado anunciado por los parlamentarios sediciosos catalanes la convocatoria del Presidente del Gobierno a los candidatos postulados para dirigir los rumbos del país fue por todos atendida. Unos, en cumplimiento de un deber, otros, buscando su minuto de gloria. La hombría de bien de los primeros ha contrastado con las travesuras de los dinamiteros del sistema.
Estos últimos no se sienten concernidos con el problema, ni comprometidos con el sistema de libertades que garantiza el Estado de Derecho de la Constitución del 78. Lógico. Ni Iglesias ni Garzón están dispuestos a echar una mano en la defensa de la Ley; de las leyes burguesas que les garantizan el derecho a ser como son, decir lo que dicen y hacer lo que hacen, incluso foto shop para convertir en tricolor la enseña nacional.
Sus manifestaciones son las que cabe imaginar saliendo de los últimos rescoldos del marxismo. Ni la reciente muerte del viejo comunista cuyo despiste contribuyó al derribo popular del muro de Berlín en 1989, les hace pensar que todo aquello ya pasó, como pasaron también las juventudes hitlerianas en las que el mismo Schabowski comenzó su lucha… no precisamente por las libertades. Continue Reading ▶






