¿Soberanismo, o miedo a la cárcel? (II)

El Estatut borró el 3%

El Estatut borró el 3%

Terminábamos ayer preguntándonos ¿qué ha podido impulsar al sucesor de Pujol a depositar los intereses de la burguesía catalana en manos de la izquierda radical?

El paso del nacionalismo al soberanismo secesionista no encaja en la lógica de los hechos. Pretextos como que España nos roba, o que la Constitución no ampara las singularidades de Cataluña son tan artificiales que sólo cabe entenderlos como meros efugios, evasivas para ocultar otra realidad.

La incapacidad de sus administradores actuales para resolver las cuestiones que realmente importan a los ciudadanos ha acentuado su dependencia histórica del resto de la Nación. ¿De qué independencia están hablando pues?

Además, la insolvencia demostrada en la puesta en marcha de políticas de progreso social, cultural o económico quizá les haya hecho ver que desgajados del conjunto nacional constituirían un Estado fallido carente de toda viabilidad. ¿Independencia para llegar a un Estado cuya gobernación pasaría a manos de un conglomerado de fuerzas radicales, social y políticamente antagónicas? Continue Reading

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¿Soberanismo, o miedo a la cárcel? (I)

España para los españoles

España para los españoles

Hablando en serio: el soberanismo no está en el ADN de CDC, partido fundado por Jordi Pujol, el político que más tiempo ha administrado la comunidad catalana, y que hoy encabeza Artur Mas. Convergencia y Unió, su socio durante muchos años, han sido la expresión política de una burguesía nacionalista organizada políticamente para defender usos, costumbres y tradiciones, desde la lengua hasta el derecho privado, y muy específicamente sus intereses ante el Gobierno de la Nación.

Nada nuevo en esto último. La burguesía catalana supo actuar en la capital del Reino para procurarse favores, como la exclusiva del comercio con las Antillas en tiempos de Felipe V, o la prohibición de comprar tejidos foráneos que concedió Carlos III.

Desde ahí se consagró en los dos últimos siglos una política proteccionista de los intereses industriales catalanes, y vascos, cuyas consecuencias han pagado en términos de desarrollo Andalucía y las Castillas. Lamentablemente para todos no supieron aprovechar las ventajas de que dispusieron para saltar más allá del mercado interior cautivo con el que se conformaron.

Su dependencia de los favores del Estado era, y es, connatural con el cultivo de un nacionalismo de baja intensidad conflictual. Continue Reading

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La partida de Iglesias

Cuestión de principios

Cuestión de principios

Hay quien se teme, y no delira, que si en los próximos dos meses todo siguiera igual, en enero podríamos tener un gobierno presidido por Sánchez auspiciado por su vicepresidente Iglesias. ¿Se imaginan? La encuesta del CIS no lo desmiente. Por ello los inversores andan como andan, haciendo todos el Chiquito de la Calzadano puedor, no puedor…-, los podemitas no caben en sus camisas, y socialistas de toda la vida dudan seguir votando como lo han venido haciendo desde que las urnas se abrieron.

Mejor, desde que abrimos las urnas, porque aquello de la transición no fue premio sacado en la rifa de una tómbola; ni tampoco el milagro de los bueyes que araban las tierras de Juan de Vargas mientras Isidro, el labrador, rezaba y rezaba.

En contra de lo que piensa una generación nacida con demasiadas cosas resueltas, no hay nada gratis. Es una de las desgracias sobrevenidas de la pésima educación sufrida por los jóvenes, y no sólo en las escuelas; ejemplos demoledores de corrupción han tenido como para despreciar el sistema. Continue Reading

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Corbyn, Iglesias y el pobre Sánchez

Corbyn también con Chávez

Corbyn también con Chávez

Ridículos. Algo muy mal habremos hecho para estar rodeados de gente tan mediocre que se pelea por asociar su imagen a la de personajes como Corbyn, el excéntrico laborista británico que acaba de hacerse cargo del LP.

Lo de Iglesias no resulta nuevo; antes se travistió de Tsipras después de haberse enfundado el chándal bolivariano.

Una especie de estúpida vanidad le hizo escribir un artículo comparándose personalmente con Jeremy Corbyn, nueva vieja estrella salida de unas primarias donde no se sabe cuántos conservadores habrían participado para poner al frente del partido rival a un oponente ideal para espantar electores.

Como si aquí unos cuantos millares del PP se apuntaran para votar por Iglesias en unas primarias del PSOE. Es lo que tienen las primarias abiertas a la inscripción de participantes.

El caso es que el tal Iglesias dio la bienvenida a Corbyn en el diario de los laboristas ingleses, The Guardian con un breve artículo, Jeremy Corbyn, welcome to Europe’s fight against austerity, texto que aquí remitió a El País, con interrogantes o sin ellos, poniéndose él mismo por delante: “El Pablo Iglesias británico”. Continue Reading

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¿Y si dejamos de hablar de Mas?

Blas Pascal

Blas Pascal; razón y corazón

Ha logrado polarizar la atención del país en torno a su sueño, la ensoñación de un gobernante perjuro que escapa de sus obligaciones reales ocultándose tras una bandera facciosa. Como el diestro que lleva al toro embebido entre los pliegues de su capa, el sedicioso hurta su figura del juicio político, y del penal, agitando amenazas merecedoras de un “hasta aquí llegó la broma”.

El hecho de que ese corte no se haya producido hasta ahora, y van ya muchos años de toreo, lo acaba de escribir magistralmente Nicolás Redondo Terreros. Transcribo lo que difícilmente se puede expresar mejor:

El problema es que los que provocan nuestra necesidad de renovar continuamente esos pactos de convivencia siempre han querido más y nunca han trasladado ese espíritu convivencial a la sociedad catalana. Llevamos actuando de este modo desde 1978, siempre buscando cómo satisfacer a los nacionalistas catalanes.

Tal ha sido nuestro esfuerzo por contentar a los independentistas que hemos sonreído para templar gaitas cuando insultaban a los andaluces o extremeños, hemos callado, cuando la confusión entre lo público y lo privado en Cataluña se confundía hasta provocar vergüenza ajena y hemos mirado hacia otro lado para que pudieran imponer una homogeneización social imposible en una sociedad moderna. Continue Reading

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Populistas, sueños y pesadillas

Populismo latino

Populismo latino

Lula da Silva tuvo a su favor esa corriente de simpatía que suele llevar en volandas a los humildes que vuelan alto. El gran jefe del PT brasileño presidió los años de despegue de aquel inmenso país siguiendo políticas que poco o nada tenían que ver con lo que se presumía de un rojo sindicalista. Cierto es que la derecha parlamentaria apoyó sus gobiernos con mayor entrega de la que disfrutó su predecesor, el socialdemócrata Cardoso.

Rojo por dentro y blanco por fuera, o viceversa, mientras los banqueros le aplaudían,  Lula rechazaba los tratados de libre comercio con Estados Unidos, “ALCA, alca, al carajo”, para montar su zona de influencia con los compadres bolivarianos, incluidos los Kirchner. Eran los tiempos más felices del UNASUR Y CELAC. Chávez se fue, llegaron Maduro, la crisis y estalló la corrupción.

Dirceu, su mano derecha y presunto sucesor se metió en todos los charcos, desde comprar parlamentarios para asegurar el mandato de Lula hasta llevarse al despacho dinero de Petrobras, Odebrecht  y otras grandes compañías.

Pero al igual que en Cataluña la mano derecha de Pujol, un tal Mas, nunca supo nada de las comisiones de su partido ni de paraísos fiscales, Lula ignoraba todo de Dirceu. Cuando la Justicia se hizo cargo de sus tropelías, Lula se descargó con un “Dirceu, filho da puta”, más por la frustración de verse sin el sucesor que asegurara el control sobre el PT que como rechazo al corrupto. Continue Reading

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