En el mundo de la política partidaria todo es comprensible, o casi todo, pero tampoco es menos cierto que todo tiene un límite.
A la hora de bajarse de las estepas del NO ES NO va de suyo que los socialistas traten de cubrir las vergüenzas que Sánchez dejó al aire; natural. Tan natural como que, tal cómo han quedado tras el bienio del sanchismo, tengan más miedo a pasar por las urnas que el gato del agua escaldada.
Pase también que pidan a sus adversarios, teóricos beneficiarios de su abstención, que no se pasen y así poder tener una salida para que la llamada militancia no ponga pies en pared ni sus votos caigan en las redes de Iglesias.
Incluso no habría que extrañarse de que más de uno, o de una docena, rompiera la consigna de la gestora y votara con los podemitas, rufianes y bilduetarras por aquello del pas d’ennemis a gauche, o simplemente porque sí.
Y todo ello ¿para qué? Para cubrir las apariencias y echar en manos de Rajoy la responsabilidad de unas terceras elecciones por las que habrá que pasar, sí o sí; dentro de mes y medio o de medio año más. Continue Reading ▶






