El papanatismo nacional erigió un monumento a la militancia partidaria, las primarias, confundiendo todo lo confundible. Las elecciones primarias tienen todo el sentido para designar el candidato capaz de concitar más apoyos entre movimientos desvertebrados, Podemos, o corrientes de opinión afines.
Es el caso de las que ahora se convocan en Francia para discernir entre el ancho campo de las derechas qué personaje es idóneo para representar con mayor éxito a unos y otros. Pero, y este es el punto fundamental: no están cerradas a militantes; en ellas puede votar cualquier ciudadano inscrito en el censo después de pagar dos euros y firmar una adhesión a los valores del centro derecha. Los militantes, si los hay, a pegar carteles, agitar banderolas y cubrir luego los puestos electorales, porque la designación del candidato, parafraseando a Clemenceau, es un asunto demasiado serio como para confiárselo a los militantes.
Y convendremos en que el sistema de los Estados Unidos nada tiene que ver con nuestra realidad. En otros casos, repúblicas presidencialistas y multipartidistas como es el caso de Chile, las primarias son paso previo para que las agrupaciones o concertaciones electorales alcancen un consenso para acudir con su mejor candidato al proceso electoral: primera vuelta, segunda… Continue Reading ▶






