La desescalada es cosa pasada. Lo que viene es más grave y penoso: es una dura escalada para salir del agujero creado por la pandemia y los remedios aplicados para su tratamiento. En ese empeño pueden saltar por los aires las amarras de la coalición gubernamental que ya chirrían al cabo de cinco meses.
Más que sólidos lazos basados en la confianza y mutuo entendimiento, la coyunda entre Sánchez e Iglesias se basó en una conjunción, planetaria como diría aquella inefable ministra del no menos inefable Zapatero, de intereses diversos.
El del fraudillo, atornillar su asentamiento al frente del banco azul; una cuestión cortoplacista y de índole exclusivamente personal, lo propio de todo caudillaje. Continue Reading ▶






