Atrincherado en la excepcionalidad que durante noventa días ha suspendido la normalidad democrática en la vida de los españoles, el Gobierno ha ido asumiendo todos los poderes del Estado.
La autoridad única que se arrogó al proclamar la guerra a la pandemia ha ido cuajando un único poder en el que el Legislativo embucha decretos de urgencia y la Justicia es tutelada por las otrora Fiscalía y Abogacía del Estado, hoy transustanciadas en terminales del Gobierno.
Si así está el Estado no es menos preocupante el estado del Gobierno. En una palabra: achicharrado. El cúmulo de embustes ha arruinado a buena parte de quienes confiaron en él. La coalición de progreso es un mero arrejuntamiento de intereses para el progreso, efectivamente, pero sólo de sus titulares. Continue Reading ▶






