Los resortes de los actuales mandamases vuelven a saltar como lo hacían los de hace tropecientos años. La seguridad como valor máximo; principio de todos los principios en cuya ara se sacrifica todo lo demás.
Si lo despilfarrado en comisionistas y compras estériles lo hubieran dedicado a fomentar civismo, triste víctima del temor inoculado por la autoridad, los riesgos del desconfinamiento serían menores y todos estaríamos mejor.
Pero no, hay que seguir uncidos bajo el yugo porque el pueblo no está maduro para cuidar de su propia vida. Hay que joderse. “Cada cual que siga a rajatabla las reglas”. Ese es el mensaje único del gran timonel, del caudillo de esta nueva cruzada en la que nadie sabe dónde ni cómo hay que darle al enemigo. Continue Reading ▶






