El país se merecía el acuerdo ayer escenificado por Rajoy y Rubalcaba. Las cosas, algunas, han encontrado su cauce. Nada más normal que los dos grandes partidos se avengan a sumar criterios en temas fundamentales, por encima de las diferencias, genuinas o aparentes, que los separen. Importante es, por ejemplo, la presentación de qué pretende el país de sus socios del euro, y ese ha sido precisamente el primer acuerdo alcanzado entre los dos partidos de gobierno que este país tiene, el que lo ocupa y el que lo ocupó.
Carpetovetonia no da para más; casi ninguna otra democracia se asienta sobre más de dos pilares. Y de ahí las reticencias de las minorías a sumarse a la ola nacional. Su mayor aspiración es jugar el papel de bisagra cuando alguno lo necesite. Saborear las mieles de la mayoría sin alcanzarla es su gran triunfo; y no suele importarles gran cosa quién sea el socio necesitado de su auxilio, siempre bien remunerado a costa de todos los españoles. Continue Reading ▶






