Lo de menos es que Endesa comunique a un asesor, el expresidente Aznar, que quiere prescindir de sus servicios; dicho por pasiva, dejar de pagarle. Cosas así suceden de vez en cuando en las empresas de medio mundo. Más original es que ello se filtre a los pocos días de que el asesor en cuestión propinara un duro reproche al presidente del Gobierno y compañero de partido, Mariano Rajoy. Tampoco ello es demasiado sorprendente. Por un lado, el del político, entra en los riesgos que asume cuando ejerce como tal; por el de la empresa, denota su verdadero interés: la cercanía al poder. Y esto es lo realmente significativo, la afición de las grandes empresas por tener en sus entornos a políticos de primera fila. Algunos, incluso de segunda.
Endesa, segunda cuota en los mercados de energía eléctrica y gas españoles, 30 y 19 por ciento respectivamente, fichó al expresidente Aznar a finales de 2010. Pocos meses más tarde, instaló al ex vicepresidente de Economía Solbes en el consejo de su matriz, Enel, y su sucesora Salgado fue fichada un año después como consejera de Chilectra. Además del concurso de los dos altos ejecutivos socialistas, tiene en su consejo de administración a Miquel Roca, ex portavoz de los nacionalistas catalanes en el Congreso. ¿Caben más políticos españoles en la nómina de un grupo italiano? Continue Reading ▶






