Con esta gente no llegaremos a ninguna parte. A pesar de estar curados de espantos, las profundas reflexiones que el ingreso del jefe del Estado en una clínica ha suscitado en algunos prebostes a cargo de nuestros impuestos da mucho que pensar. O poco, según se mire.
Que la flamante presidenta de la autonomía andaluza se despache criticando que la clínica sea privada merece premio. Por ejemplo, darle el derecho a decidir, a ella sí, para que se vaya a paseo con sus vecinos del sur. La brillante apparatchik, toda una vida entregada al partido, llegó hasta a razonar su crítica: “la defensa de nuestra sanidad pública también se ejerce usándola y poniéndola en valor”.
Triste es que los andaluces hayan de tirar un par de años con doña Susana, pero qué pensar si el propio Rubalcaba confesó que él hubiese preferido “que el Rey hubiera ido a un hospital público”. Continue Reading ▶






