O anímica. ¿Cómo calificar la podredumbre interna de quienes piden una bala para Teófila o desean la muerte a Cifuentes mientras un centenar de colegas se manifiesta contra su ingreso en la UVI de un hospital público?
Perturbados siempre los ha habido, representan una cuota social a satisfacer por quienes se mantienen en sus cabales, pero la situación comienza a tornarse alarmante cuando son coreados. Viven de manifestaciones que anuncian espontáneas en las que no faltan cámaras de televisión para insuflarles el aire de que carecen, y de mensajes instantáneos llevados por el pajarito azul hasta el último nudo de las llamadas redes sociales. Unos firmados, como el del tal Llamazares, hermoso ejemplar de político honorable, otros cobijados bajo el anonimato, ese corral de valientes incapaces de reconocer otras realidades diferentes de sus prejuicios y consignas atragantadas. Continue Reading ▶






