Recién cumplidos treinta y seis años de vida nuestra democracia está pidiendo una puesta a punto para servir de marco de convivencia a la sociedad de nuestros días. Demasiadas cosas han cambiado en este tiempo, demasiadas rigideces colapsan nuestro sistema representativo, demasiadas improvisaciones sin poso ni reposo amenazan el buen sentido de las reformas pendientes.
Nuestro régimen de libertades se asienta sobre fundamentos sólidos; fue diseñado para soportar holgadamente el peso del conjunto de los nacionales con todas sus ambiciones, incluidas las tensiones más probables en las sociedades de nuestro tiempo y entorno cultural.
Sus vigas y muros maestros han resistido durante decenios tracciones provocadas por crisis económicas, importadas o ganadas a pulso cuando nos creímos lo que no somos; crisis sociales, en buena medida consecuencia de los efectos que las económicas provocan en una población culturalmente depauperada; la crisis de valores engendrada por planes educativos funestos y nutrida de la basura que destilan a diario algunos medios y cadenas televisivas. Y ahora una crisis política que, al afectar desde dentro a los puntales del sistema y sus líneas de resistencia, puede resultar letal para la arquitectura diseñada en 1978. Continue Reading ▶






