El putsch de los coroneles populares contra Rajoy es prueba de que los tiempos están cambiando; no siempre es cierto aquello de que la victoria tiene cien padres pero la derrota es huérfana. Los populares han reaccionado como nunca lo hicieron. Achacan la pérdida del imperio local que ostentaban a la dejación del poder que simboliza la frialdad de su presidente. Comienza la renovación.
Pero la regeneración no parece que vaya a ser lo que era. Si las elecciones del domingo han servido para que el PSOE vuelva a poner en la presidencia de Cantabria a mi amigo Revilla con la pasividad o apoyo de Podemos, por poner un ejemplo, la regeneración habrá pasado de valor necesario a ser un mero sarcasmo.
La arena política, el gran ruedo nacional en que se han lidiado durante más de tres décadas ideas, intereses y toda suerte de apetencias, se ha transmutado en un plató a la hora del casting del que saldrán los protagonistas de la teleserie para la próxima temporada.
El pueblo llevó a los candidatos hasta la puerta de la sala, hasta ahí llegó su poder. Lo que ahora suceda, la selección del cuadro de actores principales, es cosa de los productores y sólo de ellos. Y el juego de sus influencias, y capacidades para generar rentas futuras, determinará el reparto final de los papeles estelares; el llamado poder. Continue Reading ▶






