El poder ¿para qué?

Rajoy con sus coroneles, otros tiempos

Rajoy con sus coroneles, otros tiempos

El putsch de los coroneles populares contra Rajoy es prueba de que los tiempos están cambiando; no siempre es cierto aquello de que la victoria tiene cien padres pero la derrota es huérfana. Los populares han reaccionado como nunca lo hicieron. Achacan la pérdida del imperio local que ostentaban a la dejación del poder que simboliza la frialdad de su presidente. Comienza la renovación.

Pero la regeneración no parece que vaya a ser lo que era. Si las elecciones del domingo han servido para que el PSOE vuelva a poner en la presidencia de Cantabria a mi amigo Revilla con la pasividad o apoyo de Podemos, por poner un ejemplo, la regeneración habrá pasado de valor necesario a ser un mero sarcasmo.

La arena política, el gran ruedo nacional en que se han lidiado durante más de tres décadas ideas, intereses y toda suerte de apetencias, se ha transmutado en un plató a la hora del casting del que saldrán los protagonistas de la teleserie para la próxima temporada.

El pueblo llevó a los candidatos hasta la puerta de la sala, hasta ahí llegó su poder. Lo que ahora suceda, la selección del cuadro de actores principales, es cosa de los productores y sólo de ellos. Y el juego de sus influencias, y capacidades para generar rentas futuras, determinará el reparto final de los papeles estelares; el llamado poder. Continue Reading

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El PP necesita resetearse

Rajoy y su equipo

Rajoy y su equipo

Tiene Razón Rajoy cuando repite lo que ayer aquí señalábamos, que el PP es el partido más votado, con más concejales, etc. Pero si no se sacude las orejeras que le impiden ver la realidad social no creo que llegue muy lejos yendo por la vía que ayer señaló.

Al concluir la reunión de su comisión dijo: “hemos ganado las elecciones europeas y las municipales. Ahora toca dedicarnos a fortalecer la confianza que nos siguen dando los españoles para ganar las próximas elecciones generales y conseguir ese objetivo irrenunciable que es dejar atrás de manera definitiva la crisis, crecer y crear empleo”.

Y está bien que lo diga, siempre que no se lo crea; o mejor dicho, siempre que esté dispuesto a acometer en su propia casa el cambio que estas elecciones han impuesto. Si no, de triunfo en triunfo llegará a la derrota final.

Cambio de muchas cosas, tantas que quizá no cuente con el tiempo suficiente y el personal necesario a punto.

Tres o cuatro ejemplos: Continue Reading

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El arte de perder ganando

El mandato del pueblo

En nombre del pueblo

En las elecciones municipales los populares alcanzaron ayer seis millones de votos, cuatrocientos mil más que los socialistas; en porcentaje, veintisiete contra veinticinco. En términos de concejales, dos mil más. Fueron los más votados en 3.415 municipios, de ellos con mayoría absoluta en 2.762. En el caso del PSOE esas cifras fueron 2.469 y 1.934 respectivamente. La suma de lo conseguido por el resto de las formaciones, incluidos los emergentes, alcanzó un total inferior al registro del PP. Y, sin embargo, cabe decir que los populares han perdido las elecciones en que se juega el poder local.

Es una de las paradojas de nuestro sistema electoral. Más allá de las listas cerradas y demás efectos de la partitocracia instaurada, estas elecciones ponen de manifiesto la singular paradoja de que el ganador puede salir como perdedor. Sobre todo cuando uno se empeña en correr en solitario, y en los otros se acaba imponiendo el afán de desalojar al ganador por encima de cualquier otra consideración.

El poder local es una de las palancas decisivas para la articulación de una mayoría nacional. Así lo han venido demostrando las sucesivas alternancias que se produjeron en su seno, luego trasladadas al gobierno de la nación. Esa posición está a punto de perderla el PP si enfrente se coaligan las llamadas fuerzas de izquierda, con la colaboración o no de alguna otra bisagra, caso de C’s, con ganas de participar en el reparto de los presupuestos públicos. Continue Reading

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Castizo y nacido antes del 78

Encuentro en la nube

Encuentro en la nube

Superados en gran parte diversos motivos de discriminación, como el sexo, la religión o la raza, los nuevos agentes políticos autoproclamados regeneradores han levantado dos nuevas barreras incapacitadoras: la edad y el estatus sociopolítico cultural de los ciudadanos.

Para el protagonista único de Ciudadanos los nacidos antes de 1978 están incapacitados para la nueva política. Para su homólogo de Podemos hay que acabar con los de la casta. Por eso, entre otras razones, no puedo prestar mi voto ni a unos ni a otros. Nací bastante antes del 78 y estoy seguro de que para los bolivarianos soy un espécimen de la casta, un castizo.

Pese a lo que encarna atentar contra la igualdad de los españoles, que ese es el efecto de toda discriminación social, dicen que ambas formaciones van a pescar votos de los desencantados que las formaciones clásicas, aquí y allá, van dejando con sus torpezas. Su virtud se llama oportunismo: están ahí en el momento preciso. Hablando seriamente no se advierte otra habilidad.

Hace nueve años Albert Rivera se retrató en pelotas para presentar su candidatura en unas elecciones catalanas. Y consiguió tres asientos en aquel parlamento regional. En las siguientes despelotó a sus seguidores, y el grupo se multiplicó por tres. Continue Reading

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La fragmentación, arma política

Imagen de la fragmentación

Imagen de fragmentación

Unos y otros se sirven de la hipotética fragmentación de nuestro ruedo político para acarrear votos a su favor. Los unos advierten sobre los peligros que encierra el fenómeno, comenzando por la inestabilidad; los otros lo cantan como el aire fresco que dará vigor al pluralismo latente en nuestra sociedad. Y ahí se quedan denuestos y ditirambos, que no son éstos tiempos de profundizar en nada.

Puestos a analizar cabría empezar por estudiar la capacidad e interés que aquí tienen las formaciones en liza para llegar a acuerdos sólidos de gobierno. Cuando se aducen ejemplos como el alemán  y otros países nórdicos habría que matizar el cuadro con los efectos de la luz mediterránea, cuyo brillo aumenta  las diferencias de colores y texturas hasta hacerlas prácticamente inmiscibles.

El ejemplo italiano es un puro espejismo. Por un lado, las coaliciones siempre fueron frágiles, en medio siglo cayeron y se armaron más de cuarenta gobiernos. Y por otro, allí tienen el Vaticano, que influye lo suyo a la hora de lograr equilibrios.

Aquí no tenemos esa cultura. Felipe González deslizó hace unos meses la idea de un gobierno de coalición entre los dos grandes, al estilo de las Grosse Koalitionen alemanas, y se armó la de Troya, sobre todo entre sus discípulos. Es probable que ahora los más conspicuos reaccionaran de otra forma a la vista de la probable fragmentación del panorama. Continue Reading

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En quién confiar la cartera

¿A quién confiaría su cartera?

¿A quién confiaría su cartera?

Al término de esta semana quizá sepamos algo más de la consistencia real de la opinión pública, aparentemente confundida entre tantos partidos y partidas presentes en los escaparates de los medios.

Sería extraño que esa aparente confusión no fuera real. Comenzando por lo que los contendientes emiten en sus respectivas campañas. De elecciones locales, es decir, para elegir a los mejores gestores de municipios y comunidades, tienen bastante poco. Parece como si a los partidos les interesaran las instancias locales únicamente como trampolín para el gobierno de la Nación.

Efectivamente, el control de los resortes locales supone una de las plataformas más sólidas para dar el gran salto hasta el banco azul del Congreso. Así ha venido ocurriendo en varias ocasiones, lo que no es suficiente para convertirlo en axioma. ¿Alguien realmente piensa que la marea bolivariana que los sondeos han pronosticado llegará a fin de año a copar las urnas en las elecciones generales? Y la misma pregunta cabe hacerse referida a la otra partida emergente, la del ciudadano Rivera.

Cierto es que muchos de los votantes populares y socialistas echan pestes de los partidos que hasta ahora han sido sus referentes. Los millones de ciudadanos que se sienten estrujados por la crisis reniegan tanto de los que la propiciaron como de los que han administrado el ricino para superarla. Es natural. Continue Reading

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