Cifuentes y los Karamázov

Sorpresa en la sala

La sorpresa mayor no fue la autodefensa de Cifuentes ni siquiera la azotaina que el representante de Rivera propinó a la presidenta de la Comunidad madrileña; tampoco la moción anunciada por los de Sánchez; no. Lo inesperado fue la entrada de don Fiódor Dostoyevski en la sala.

Entró del brazo de la portavoz de Podemos que echó sobre la mesa la última novela del ruso. Qué pueda tener que ver la historia de Fiódor Karamázov y sus tres hijos y medio con el máster de Cifuentes podría ser objeto de otro máster con su correspondiente tesina final.

El parlamento de doña Lorena Ruíz Huerta, que ese es el nombre de la representante en aquella cámara de Iglesias y Montero, no se distanció un ápice de lo que, hasta la pasada semana, se venía esperando de los podemitas. El comunicado emitido por la casa civil de los líderes sobre el feliz futuro en que ya están embarcados pudo hacer pensar que a partir de ahora ya todo no sería tan negro, pero no. La vida sigue igual.

Traer a colación el drama de un parricidio podría tener un anclaje más o menos lógico: el llamado fuego amigo que muchos ven en la situación sobrevenida sobre Cifuentes. Pero la gran obra que Dostoyevski publicó como folletón en un semanario ruso poco tiene que ver con la imagen barata de los daños colaterales. Continue Reading

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Torrent, el último golpista

Torrent en el Parlament

El golpe está descabezado pero a la banda golpista le ha salido un retoño. Ocupa desde enero la presidencia de la cámara catalana tras dejar la alcaldía de un pueblo gerundense de 5.000 habitantes. El capullo lleva diecinueve años, la mitad de su vida, viviendo de la administración pública. Se llama Roger Torrent, y hoy porta la antorcha del golpe subido no a un furgón policía, como aquellos Jordis, sino al sitial del Parlament.

El día de su investidura trató de dar el pego diciendo que había que coser Cataluña, para lo que él sería el presidente de todos los diputados. Sólo tres meses después, excita los ánimos de la minoría violenta que sacude las ramas del nacionalismo catalán. Es el último golpista y sigue en la calle. ¿Le amparará su fuero los ataques a la democracia?

El golpismo catalán lo tiene perdido todo menos una cosa: el relato. Oír a Torrent hablar de democracia, de legitimidad, de represión de España, y hasta de que el Estado español pone en peligro la unidad europea, sería indignante si no fuera surrealista. Como lo es referirse a Puigdemont como el presidente de todos los catalanes. Peregrino discurso, pero mantiene humeantes los rescoldos del golpismo. Continue Reading

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Rovira marcó el camino a Llarena

Salió por pies

Lo de Marta Rovira no es precisamente la solidaridad. Al proscribirse señaló al juez Llarena el camino que habrían de seguir sus compañeros de sedición. El riesgo de fuga es una de las claves para mantener en prisión preventiva a acusados de graves delitos. La número dos de Esquerra Republicana ayer apuntilló a su jefe Junqueras, encarcelado desde el dos de noviembre. Su escapada a Ginebra es uno de los episodios más vergonzosos de eso que llaman Procés.

No debe de tenerlas todas consigo cuando en la carta que deja, como los suicidas al juez, escribe “no dejéis que el rencor se apodere de vosotros.” ¿Rencor contra ella misma por abandonar a sus compañeros de lucha? Y sigue secretaria general de ERC citando la carta que le envió su presidente Oriol: «En estos días que vendrán, hay que estar fuertes y unidos. Transformar la indignación en coraje y perseverancia. La rabia, en amor. Piense siempre en los demás. En lo que tenemos que rehacer. Persiste porque yo persistiré.” Habrase visto…

Si el payasito de Waterloo conserva algún reflejo humano, además de la mueca sonriente que saca ante las cámaras, ayer debió de quedar estupefacto al enterarse de la fuga de aquella ardorosa republicana que puso pies en pared de su despacho presidencial. ¡Tiempos aquellos! Continue Reading

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Adolfo Suárez revisitado

La soledad del líder

Cuesta adaptarse a la contaminación que regurgita la política de nuestros días. Y menos mal que aún queda el suficiente espíritu crítico para mirar hacia adelante como si esto fuera a ser flor de un día. ¿Cómo han podido llegar hasta aquí tantas cosas que creímos superadas?

La política ha perdido de vista a la realidad que avanza superando dificultades como si no necesitara de gobernantes. Mal están las cosas para la mayoría de los catalanes, por ejemplo, pero ahí siguen trabajando unos, barrenando otros y, cuando llegan las urnas, votando cada cual como acostumbra. Es lo propio de un país normal que da techo y medicinas hasta los que reniegan de él.

Un país normal; elevar a la categoría de normal lo que en la calle es sencillamente normal fue el carburante del motor que cubrió las distancias entre una dictadura finiquitada en noviembre de 1975 y la democracia vivida en junio de 1977, apenas año y medio después. Aquello sí que necesitó un gobernante amarrado a la caña del timón; un político para llevar a término la travesía más insólita que alguien pudiera haber imaginado a lo largo de todo el pasado siglo. Continue Reading

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El Govern en el alero

¿Rebelde?

Lo que viene llamándose política poco tiene que ver con las clásicas acepciones del término. Para la mayoría de los pensadores la política tiene como objetivo el poder. Pero muchos de entre ellos cualifican esa actividad con la búsqueda del bien común, y alguno, caso de Aristóteles, la asocian a la ética. No es lo que estamos viviendo.

Cuando al adversario se le aplica la categoría de enemigo la política se transmuta en guerra. El acoso y derribo es la muestra más común de la hostilidad que ha sustituido al desacuerdo. Casos de acoso y derribo, como el sufrido sin razón por la presidenta de Madrid a costa de su titulación académica, sólo sirven para resquebrajar las bases del otro. Y qué decir del episodio del mantero de Lavapiés.

Por ahí entraron en tromba los podemitas, anarcos y okupas que han florecido tras la crisis y la falta de buen gobierno. La mentira grave es, pero cuando va preñada de acusación delictiva, como es el caso de Mbaye, cae en el delito. Los antisistema organizaron su día en la calle a costa de un pobre hombre que sufrió un infarto a pocos pasos de su alojamiento sin que el policía que por allí andaba pudiera recuperarlo. Continue Reading

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Es hora de patriotas

¿Y si estuviéramos equivocados y el problema fuera España? Cataluña, los antisistema y otras desgracias nacionales son síntomas, indicios que hacen pensar en que las cosas no van como estaba escrito. Seguramente porque lo escrito no ha podido seguir la marcha de la realidad. A la Nación se le quedó estrecho el Estado.

La sociedad ha estado viviendo confiada en que alguien, acaso el paso del tiempo, acabaría por resolver los problemas. Para eso están los políticos, pensaba el común, pero no; a lo que demasiados están es a trepar hacia el poder sin pararse en mientes. El país, su partido y todo lo demás parece importarles un rábano. Todo lo sacrifican en el ara de su ambición personal.

Los españoles han comenzado a removerse hartos de tanto fuego fatuo y ávidos de propuestas concretas. ¿Acabarán tomando conciencia de que el problema radica en su propio terreno, en la sociedad de la que salen sus representantes?

Meses perdidos perorando sobre el ser de España, como si hubiera que reinventar la Nación que nos ha legado la Historia en vez de atender a sus desajustes para ponerla en hora. Continue Reading

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