La sorpresa mayor no fue la autodefensa de Cifuentes ni siquiera la azotaina que el representante de Rivera propinó a la presidenta de la Comunidad madrileña; tampoco la moción anunciada por los de Sánchez; no. Lo inesperado fue la entrada de don Fiódor Dostoyevski en la sala.
Entró del brazo de la portavoz de Podemos que echó sobre la mesa la última novela del ruso. Qué pueda tener que ver la historia de Fiódor Karamázov y sus tres hijos y medio con el máster de Cifuentes podría ser objeto de otro máster con su correspondiente tesina final.
El parlamento de doña Lorena Ruíz Huerta, que ese es el nombre de la representante en aquella cámara de Iglesias y Montero, no se distanció un ápice de lo que, hasta la pasada semana, se venía esperando de los podemitas. El comunicado emitido por la casa civil de los líderes sobre el feliz futuro en que ya están embarcados pudo hacer pensar que a partir de ahora ya todo no sería tan negro, pero no. La vida sigue igual.
Traer a colación el drama de un parricidio podría tener un anclaje más o menos lógico: el llamado fuego amigo que muchos ven en la situación sobrevenida sobre Cifuentes. Pero la gran obra que Dostoyevski publicó como folletón en un semanario ruso poco tiene que ver con la imagen barata de los daños colaterales. Continue Reading ▶






