La democracia no funciona sin demócratas. Por eso lo de Cataluña no tiene solución; una solución respetuosa con los derechos en juego.
Desde el primer momento, en su toma de posesión, el presidente vicario vulnerará la ley. No jurará ni prometerá la lealtad debida al Rey, a la Constitución y ni siquiera al Estatuto de Cataluña. El Estado constitucional aguantará en posición de firmes, y el tal Torra así seguirá ejerciendo su papelón mientras Puigdemont mantenga en pie el guiñol en que se ha convertido la Generalitat.
El problema no es del llamado Quim, que también; el problema está en la ciudadanía catalana, enfangada desde hace lustros en el sucio juego del nacionalismo, en cuyos envites han perdido hasta la camisa y más allá: la vergüenza.
La corrupción institucionalizada del 3% no llovía del cielo, pagaban el medroso tendero, el universitario turbado, el dadivoso empresario, el gestor cultural, la multinacional arrecogida y hasta los sindicatos de clase; tothom que allí se dice. Por fas o por nefas las donaciones terminaron por engendrar un mundo de complicidades que ríanse ustedes de la mafiosa omertá. Continue Reading ▶






