Lo cierto es que ha venido poniéndole mucho empeño en mostrarse como es pero hasta ahora el diputado Rufián no había sido definido: imbécil, le espetó la diputada popular Escudero cuando sufrió su desprecio sexista en el curso de un rifirrafe más de los que el diputado de la Esquerra gusta de forzar.
Un personaje de tal jaez tiene su sitio en el parlamento, claro que sí; el país alberga los rufianes suficientes como para tener derecho a estar representados en el templo de la soberanía nacional. Pero ese no es sitio para el sexismo machista de progres a la violeta, ni para la chulería navajera.
Desde que llegó dedica su tiempo a socavar los pilares del ágora política para trocarla en tugurio barriobajero, empresa para la que cuenta con eficaces colaboradores. Y no es este un tema menor. Su ejemplo lo están sufriendo los jóvenes y niños del país, hostigados ya en demasía por la basura que los informativos televisados difunden.
El gran problema de nuestra sociedad se llama educación. Y en él están las raíces de otros varios que algunos tratan de erradicar a golpes de ley. Pocas cosas más ridículas que el empeño de los gobernantes en imponer obligaciones a troche y moche, desde en los órganos de gobierno de las empresas hasta en las relaciones de pareja. Continue Reading ▶






