¿Se imagina usted a un señor de Palencia haciendo campaña fotografiándose en pelotas? Por ahí va la distancia que media entre Pablo Casado y Albert Rivera; la seriedad y rigor castellanos frente a la extravagante exuberancia del catalán. Los debates lo dejaron cristalinamente claro.
Como no menos transparente resultó la impostura permanente de Sánchez y la falsa mansedumbre de Iglesias.
Hasta la noche del 28 no sabremos para qué hayan podido servir los dos debates, más allá de dibujar los perfiles de sus protagonistas. Pero en cualquier caso han probado cuánta razón tenía el hasta ahora presidente para huir de cualquier confrontación. Sus conocimientos son tan precarios como escasa resulta su dialéctica, incapaz de rebatir nada más allá de la broma del detector de mentiras.
Por cierto, hay que tener tupé para que el personaje que se inventó las conclusiones de un detector de plagios sobre “su” tesis, tache a nadie de mentiroso; para descalificar a sus oponentes con una carta que nada tiene que ver con lo que dijo que decía; un presidente que ha firmado un libro que no escribió, editado por los mismos propietarios de la cadena televisiva que eligió. Continue Reading ▶






