Los medios oficialistas airean como modelo la generosidad del gran especulador y filántropo que dice arrepentirse de que su secretaria pague más impuestos que él. No hablamos de nadie de aquí, obvio. Ha sucedido en los Estados Unidos, el arrepentido es Warren Buffet, quizá la tercera fortuna mundial, tras Carlos Slim y Bill Gates. La de Gates salió de Microsoft; a Slim buena parte le llovió del gobierno mexicano en forma de teléfonos, y Buffet construyó su imperio desde Berkshaire Hathaway, especulando con cabeza y contra el mundo entero.
El caso es que el presidente Obama, tras el fiasco provocado por el plan que presentó a las Cámaras hace dos semanas, ha guiñado su ojo izquierdo a los electores hartos de tanta indecisión y, como aquí está pasando, se ha lanzado por la pendiente de que los ricos han de pagar más. Pendiente razonable donde las haya, ciertamente, que para eso se inventó la progresividad impositiva. Continue Reading ▶






