Insólito. Es el calificativo que cuadra a muchos de los comentarios editoriales y análisis publicados sobre la llegada de Ana Botella a la titularidad de la alcaldía de Madrid. Lo de menos son las referencias que algunos hacen a su cualidad de consorte del expresidente Aznar; machismo sobrevenido. Tampoco es sustancial ignorar los numerosos precedentes en casos similares; sólo revela el corto vuelo del afán manipulador.
Lo insólito reside en el atentado al sentido común que entraña defender que encabezar una lista electoral significa perder la libertad para atender otros requerimientos o necesidades. Esa suerte de condena a galeras se completa con la aberración no menor de considerar que los puestos pertenecen al elegido, suposición que cuenta en la calle con escasos defensores por cierto, como demuestra la condena social que acompaña a los tránsfugas. Continue Reading ▶






