Rodríguez Zapatero fue un mal presidente del gobierno de este país. Quizá su mayor defecto estribara en el equipo del que se acompañó; demasiados compromisos previos, que no dudó en anular al cabo de poco tiempo, y la cuota paritaria que elevó a auténticas calamidades hasta el banco azul. Por todo ello, y los malos tiempos que no supo encarar como debía, pagó con la mayor derrota sufrida por las huestes socialistas en las urnas de la nación. Punto y aparte.
Pero lo de Pérez Rubalcaba muestra peores trazas aún. Buena parte de la intelligentsia del país saludó con alivio su triunfo en el Congreso socialista sobre la candidata Chacón, considerada como una aventura sin billete de vuelta. Pero al cabo de tres meses, tan sólo tres, el flamante secretario general ha descubierto que estaba vacío el depósito de responsabilidad que se le suponía. Continue Reading ▶






