La viuda de Él, como ella llama al difunto Kirchner, ha superado lo que parecía imposible. Para pagar el despilfarro de una sociedad tan subvencionada como desestructurada, la presidenta ordenó asaltar la caja de la primera empresa del país. Un tropel de altos funcionarios, incluidos gobernadores de las provincias petrolíferas, desalojó a los responsables de la compañía. Su amigo y financiador Hugo Chávez habría empleado al ejército; ella, simplemente a los beneficiados directos de la expropiación. Es una forma original de entrar en el directorio de una compañía.
Eso sí, sin testigos de fuera, porque como dice la sexta de Las Veinte Verdades del justicialismo peronista dictadas por el propio fundador “Para un peronista de bien no puede haber nada mejor que otro peronista”. Continue Reading ▶






