El fin justifica los medios, vienen a decir los magistrados de la Audiencia Nacional que han sentenciado sobre el llamado “caso Faisán”. El Estado de Derecho ha quedado malparado.
La sentencia deja cristalino cómo Pamiés, entonces jefe superior de policía del País Vasco, y su colaborador Ballesteros abortan con su chivatazo una operación hispano francesa para desarticular una operación de los terroristas, concretamente el trasvase de fondos del impuesto revolucionario. Y les condena por revelación de secretos. Punto.
Aquel bochornoso episodio -la operación se frustró por causas políticas, afirmaron las autoridades francesas- ¿no significó nada más; evitar su detención no fue un caso de colaboración con los terroristas? No, dice la sentencia. Y así lo argumenta: “si en los delitos de terrorismo el bien jurídico que se quiere proteger es la convivencia pacífica entre los ciudadanos, o dicho de otro modo el alcanzar la paz social, así como preservar el orden constitucional, alterados por la irrupción violenta de un determinado grupo armado, que por la fuerza o violencia, intenta imponer su voluntad; si la acción realizada por los acusados tendente favorecer el proceso dirigido a hacer cesar la actividad de una organización armada (ETA), no podemos considerar que lesionó o puso en peligro el bien jurídico protegido”.(sic) Continue Reading ▶






