Un poco fuerte la expresión en boca de comisario europeo, y uno de los siete vicepresidentes de la Comisión. Se llama Almunia, Joaquín: “Espero que se coman sus palabras los que pintan un futuro dantesco”. Sea quienes fuesen quienes pinten ese dantesco futuro, la expresión no es de recibo. ¡Comerse sus palabras! Ni que estuviera en un batzoki discutiendo sobre el mejor pil pil puesto en la mesa. Comerse sus palabras ¿quién?
El comisario, persona habitualmente afable por otra parte, no es precisamente paradigma de finura política, de la finezza de que hablaba el democristiano italiano afeando la rudeza que reviste la carpetovetónica política. No parece que sacara buen provecho, en esto, de su paso por los jesuitas de Deusto.
Trabajó unos años como economista en la oficina que las Cámaras de Comercio tenían en Bruselas antes de la transición. De ahí pasó a los servicios de economía del sindicato socialista dirigido por Nicolás Redondo, desde donde dio el salto al Congreso de los Diputados en las primeras elecciones constitucionales. Continue Reading ▶






