Este país en el que los enanos crecen más que las buenas causas, de vez en cuando genera alguna idea merecedora de respeto. Últimamente no abundan, incluso tienen precedentes no tan lejanos, pero tranquiliza que alguien esté pensando más allá de la esterilizante politiquería habitual de los Mas y de los menos.
Ahí está el caso de la presidenta andaluza retomando la idea de poner algunas bases para que Andalucía pueda tener algo más que sol, jerez, olivos y jamón; que Andalucía llegue a jugar en el sur europeo un papel semejante al que en la costa oeste de los Estados Unidos cumple el Silicon Valley. Susana Díaz ha comenzando llamando a los presidentes de Telefónica y del Santander, las dos primeras multinacionales del país para que, cada una en lo suyo, eche una mano a la tarea.
La dificultad es clara. La concentración de empresas que se produjo en el Valle de Santa Clara, en las inmediaciones de San José y San Francisco, no nació de ningún plan promotor de algo parecido a nuestros antiguos polos de desarrollo. Fue producto de cientos de pequeñas iniciativas con más talento que silicio para inventar nuevas formas de transmisores, semiconductores y demás elementos básicos del mundo de la computación. Pero también de la idea de un profesor de The Farm, como coloquialmente se denomina la Universidad de Stanford, de proporcionar terrenos a jóvenes emprendedores para desarrollar sus capacidades. Continue Reading ▶





