Las provocaciones del presidente de la comunidad catalana rayan en lo ridículo. Convendría establecer unas pruebas de selectividad para los políticos aspirantes a determinados cargos. En las presidencias regionales, de las autonomías, vamos, deberían ser de obligado cumplimiento para evitar dislocaciones como las que protagoniza el de Cataluña.
Porque tener un presidente incapaz de la cortesía de recibir al del Gobierno de la Nación, a cualquier vecino de una comunidad, sea autónoma o simplemente de propietarios, debería de sentarle como los viejos sinapismos.
Aquello de las cataplasmas de lino con polvos de mostaza, bien calentitas para descongestionar los bronquios aliviar no sé si aliviarían pero fastidiar, hasta el sufrimiento. Luego llegó la modernidad en tarros de vicks vapo rub, y la cosa se hizo más llevadera. Incluso causó adicción en algunos; como la paranoia nacionalista que llegó el fin de semana último ha empujar a una señora ya entrada en décadas a propiciar un bofetón a un político mientras lo imprecaba: ¡hijo de puta! El político era el socialista Navarro. Días antes, el popular Fernández hubo de aguantar de otra fulana, o la misma, aún más epítetos: ¡hijo puta, fascista, cabrón! Continue Reading ▶






