Tenía la oportunidad de haber demostrado que su partido sigue siendo una alternativa de Gobierno seria, fiable, con metas definidas; la desaprovechó. Él mismo disponía de una ocasión única en la que revelar la enjundia necesaria para hacerse cargo de las riendas del país, mostrar el horizonte que pretende conquistar, y convencer de que lleva en la cabeza la brújula para no perderse entre eslóganes y picardías; se la cargó. Así fue, aunque el aparato socialista se pusiera a media tarde a votar lo contrario en la encuesta de El Pais.
Probablemente éste haya sido el primero y último debate sobre el estado de la Nación en el que participa Pedro Sánchez. No parece que la presidencia del Gobierno esté a su alcance, pero tampoco seguir ejerciendo el liderazgo de la oposición que hoy detenta.
Desde que Felipe González se sometió en 1983 al primer debate de este género veinticinco ediciones se han sucedido. Todas ellas polarizadas en torno a los dos partidos con capacidades de gobierno, socialistas y populares; el resto vienen siendo comparsas, actores de carácter, cuando más. Pues bien, nunca como ayer un opositor salió tan castigado de la sesión. La carencia de un esquema medianamente trabajado, el temerario juego con cifras erróneas, un guión hilvanado sobre cuatro latiguillos y el inevitable “en qué país vive usted, señor Rajoy”, dio ocasión al presidente para vapulearlo sin remedio. Continue Reading ▶






