Cuando el político que aspira a presidir el Gobierno de la nación gasta su pólvora dialéctica en el barro de la ribera del Ebro que su rival no ha pisado, una de dos: o piensa que los que le escuchamos somos bobos, o el bobo es él.
Mira que hay cuestiones sobre las que mostrar su capacidad, y la de su equipo, para resolver, promover, impulsar, etc. Pues nada: las desgracias del país se resumen en una: Rajoy no fue a regodearse en la tragedia. Y para mostrar hasta dónde llega su inanidad enreda en plan pillín colando dentro del barro, sesión de control al gobierno, la escandalera de Gurtel.
El popular recibió la travesura con una larga cambiada: pues yo no voy a sacar aquí, los ochocientos millones de los EREs que sus compañeros andaluces birlaron a los parados, ni los doscientos cincuenta encausados que suma allá abajo su partido.
Anda que en plena campaña electoral andaluza le habrá hecho gracia la preguntita de Sánchez a su amiga Susana Díez.
En cualquier caso, el asunto no es más que una muestra de la ramplonería con que se pretende captar el voto del común. ¿Pensarán que somos tontos? Continue Reading ▶






