Al cabo de tres años en estado de crisálida Rajoy comienza a volar. La incógnita estriba en si en un año podrá reconstruir el sistema de adhesiones y apoyos que proporciona el triunfo en las urnas. Caso curioso el de este hombre.
Ha ejercido sus funciones presidenciales con la pulcritud propia del funcionario que anota el cambio de titularidad de una finca en la oficina del Registro de la Propiedad. La displicencia frente a lo que no fuera el objeto de su interés, salir de la crisis, ha sido utilizada por propios y extraños para labrarle una imagen fría, extraña, lejana; el reverso del perfil de un político.
No son tiempos éstos de grandes líderes, aquí como en el resto del mundo. Las sociedades libres, y tampoco hay tantas, se conforman con ser administradas con eficacia y transparencia por “uno de los nuestros”, ciudadanos en los que la mayoría pueda sentirse representada. Así sucedió durante la transición a la democracia con Suárez y González, frente a Fraga y Carrillo. Y por la misma razón no tendrá aquí demasiado futuro Iglesias, personaje excéntrico a la realidad sociológica del país.
Realmente el primer vuelo fuera de la carcasa donde parecía estar hibernando se produjo el lunes de mañana, en una entrevista radiofónica en la que habló liberado de las cauciones y prejuicios con que se ha producido durante su presidencia. No hubo tabúes, el cajero infiel se llamaba Bárcenas, Gurtel existió, las cajas fueron rescatadas y la buena marcha de las bases económicas permitió dejar en paz a la herencia recibida. Continue Reading ▶






