Más que resiliencia lo que da a Artur Mas esa insólita capacidad para afrontar fracaso tras fracaso es el miedo a verse en las mismas que su padrino, el exhonorable Pujol. La independencia de Cataluña, o será el miedo a dar con sus huesos en la cárcel la causa de tanta contumacia.
El personaje, un segundón que arruina cuanto toca, no es lo más relevante de la crisis en que se ha instalado la sociedad catalana. Se ha convertido en anécdota, poco menos que un estorbo. Lo insólito, lo que alcanza el nivel de categoría, es la pasividad con la que esa sociedad asiste a empeño de Mas en permanecer cubierto por la senyera cuatribarrada como en la edad media se acogían a sagrado los perseguidos por la justicia.
Lo que estremece es que la burguesía presuntamente ilustrada catalana, sus industriosos círculos y cámaras, los suscriptores de aquella Vanguardia entonces tan española, socios del Liceu y señoras de alto copete, en fin la “gente de toda la vida”, no mueva una ceja viendo la catadura de los agentes de la CUP en cuyas manos Mas y sus socios han depositado el futuro catalán. Continue Reading ▶






