El sentido común ha vuelto la espalda a esa tropa llamada “responsables políticos”. La inmensa mayoría está elucubrando sobre cuánto más sacar de la bicoca que están a punto de estrenar. Pero tal vez basten los dedos de una sola mano para contar quiénes están pensando en qué hacer por el país con los mimbres que las urnas han repartido.
Lo que están protagonizando los dos segundos partidos, socialistas y podemitas, es digno de ser trasladado a un juego de mesa tipo Cluedo o Monopoly. Sus cúpulas están empeñadas en utilizar el impasse provocado por la incertidumbre en torno a la investidura del nuevo gobierno a guisa de trampolín para alcanzar ventajas particulares. No existe espectrógrafo capaz de captar señal alguna de los intereses generales que deberían motivar sus aspiraciones.
Para Sánchez se trata de salvar la secretaría general del partido; para Iglesias, de continuar erosionando los cimientos del partido de Sánchez. El socialista parece ignorar el coste electoral provocado por los acuerdos que le permitieron alcanzar ayuntamientos y gobiernos autonómicos como el de Valencia o Castilla-La Mancha; el podemita le aprieta ahora recordándole hasta qué punto sus barones dependen de él negándose, por ejemplo, a aprobar los presupuestos de las corporaciones que gobiernan de prestado. Continue Reading ▶






