Sí, cosas ha hecho bien en circunstancias muy difíciles, como él dice reclamando su derecho a la investidura, pero la salida del impasse no va de derechos adquiridos sino de escaños, de los apoyos necesarios para armar el gobierno sólido y estable que España precisa. Y no parece factible que a Rajoy le asista la capacidad de conseguirlos.
No será ésta una legislatura al uso; capeado el temporal de la crisis quedan aún muchos y graves destrozos por reparar, comenzando por la ruptura catalanista, siguiendo por el paro y concluyendo en un sentimiento generalizado de derrota como la sociedad española no sufría desde que vive en democracia. En cuajarlo se ha empleado a fondo Sánchez con su equipo desde que comenzaron a notar los primeros síntomas de bonanza.
Rajoy, efectivamente, presidió el salvamento de una crisis que destruyó miles de empresas, millones de puestos de trabajo y miles de millones de euros. Las cuentas nacionales están más o menos ordenadas, pero la nación está desordenada. La corrupción es endémica; no está circunscrita a un partido concreto, ni siquiera al mundo político; es la sociedad la que hoy arrastra ese lastre por lo ancho y largo del país. No se conoce región en la que no haya florecido, ni partido con capacidad de gobierno libre de chorizos. Y resulta poco alentador que los recién llegados que más chillan traigan sucias las manos antes de meterlas en harina. Continue Reading ▶





