El cambio -el de verdad, no del que hablan aquí los aspirantes- ha comenzado por abajo. Es como suelen hacerse las cosas que terminan bien. Argentina dijo adiós al peronismo; los argentinos dejaron a un lado lazos clientelares, subvenciones y el cambalache y votaron a un ingeniero liberal. Insólito, pero así ha sucedido aunque no acabe de creérselo el último vestigio justicialista, la viuda de Kirchner, quien se resiste hasta el último minuto a pasarle banda y bastón presidenciales a Macri.
Algo así tenía que ocurrir; el esperpento llevado hasta el último momento, hasta la mismísima salida de escena; fin del enésimo acto del drama que millones de argentinos han venido representando desde los años cuarenta con Evita, María Estela/Isabelita y Cristina como primeras actrices.
Los argentinos han dado sobrada prueba de su capacidad de adaptación a las circunstancias y de superación de obstáculos e incertidumbres sin cuento. Pero han sido demasiado los años de gobiernos populistas como para salir indemnes de esa subespecie de fascismo criollo que con acentos diversos ha florecido en el continente suramericano. No les será fácil la andadura por otras vías. Continue Reading ▶






